Siria votó presidente, con Al Asad como seguro ganador
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Bashar al Asad.
Los electores hacían fila frente a las oficinas de votación en Damasco, donde las calles estaban empapeladas con la imagen de Asad, en el poder desde 2000.
Los otros dos candidatos, el exministro Hasan al Nuri y el diputado Maher al Hajar también votaron en la capital sobre la que sobrevolaban constantemente aviones del ejército y mientras se escuchaban bombardeos y explosiones de las zonas cercanas que estaban en combate.
Las televisiones oficiales mostraban imágenes de colegios electorales con mucha afluencia de votantes que ni siquiera se metían en las cabinas sino que marcaban delante de las cámaras la casilla o la foto de Asad.
"He votado por el presidente, naturalmente", afirmó a la AFP Nadia Hazim, de 40 años, en un colegio del centro de la capital, expresando la esperanza de que Asad "gane" la guerra contra los rebeldes.
En la ciudad de Homs, en manos del régimen desde principios de mayo, las fuerzas de seguridad registraban minuciosamente los vehículos y había camiones y autobuses bloqueando las calles para evitar posibles atentados.
En Alepo, la metrópolis del Norte dividida en sectores a favor y en contra del régimen, había también bastante afluencia según la televisión estatal. "Esperamos que no haya víctimas en esta jornada", dijo el gobernador Wahid Akad.
El régimen controla el 40% del territorio, en el que vive el 60% de la población, según el geógrafo especializado en Siria Fabrice Balanche.
Los bombardeos continuaron durante toda la jornada de votación en los alrededores de Damasco, en Alepo y en Idleb, mientras los insurgentes, la oposición y sus aliados árabes y occidentales se mostraban incrédulos ante la resistencia de Asad en el poder.
"Mientras se producen las elecciones de sangre, las tropas de Asad bombardean violentamente Daraya", dijo Mohannad, un militante de esta localidad cercana a Damasco, en un comunicado.
"Asad intenta recuperar legitimidad y atenuar su imagen de criminal de guerra. Lo único que conseguirá es que los sirios le odien más todavía", afirmaron los comités de coordinación locales, una red de militantes de la zona.
El clan Asad dirige Siria con mano de hierro desde hace más de 40 años, a lo largo de los cuales amordazó cualquier disidencia y ya aplastó con violencia un levantamiento de los Hermanos Musulmanes en los años 1980.
Para Noah Bonsey, del International Crisis Group (ICG), las elecciones "no cambiarán la situación" en Siria, pero harán durar un conflicto que dejó un país en ruinas y desarraigó a unos nueve millones de personas.
"Esta puesta en escena no influirá demasiado en las posiciones" del régimen y de la oposición. "El régimen utiliza estas elecciones como parte integrante de su discurso sobre la 'irrevocabilidad' de su victoria", señaló.




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