El cadáver del terrorista suicida que perpetró ayer un atentado
en Bagdad quedó expuesto entre los restos del vehículo
usado en la matanza.
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El kamikaze cargado de explosivos se hizo volar cerca de una fábrica de cerámica donde fue establecido un centro de reclutamiento, escenario de ataques cotidianos sobre las fuerzas iraquíes y estadounidenses. En el momento del atentado, frente al sitio había alrededor de mil aspirantes a reclutas.
Por otro lado, Además, cuatro policías iraquíes murieron y otros cuatro resultaron heridos al ser atacada la patrulla en la que viajaban cerca de Baquba, 60 kilómetros al nordeste de Bagdad, informó una fuente de la seguridad iraquí.
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