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La vieja guardia de Al Fatah, cuya figura más prominente es Qurei, realizó una tentativa potencialmente fatídica de bloquear la reforma interior y la democratización, además de negarse a compartir con Hamas un poder significativo en caso de que le fuera bien en las próximas elecciones generales.
El resultado más probable es que Al Fatah quede dividido, que Hamas desplace por completo a la Autoridad Palestina y que quede un gobierno maltrecho en manos de una vieja guardia cada vez más autoritaria y menos responsable.
Esta perspectiva futura se debe, en gran medida, a que
No menos importante resulta el deseo de la vieja guardia de conservar su monopolio de la toma de decisiones en el proceso de paz. No se trata sólo de mantener un enfoque pragmático basado en la hoja de ruta para la paz del cuarteto internacional, aparentemente contrario a la estrategia de Hamas de respaldar la diplomacia con medios militares.
De hecho, Hamas comunicó su disposición a cesar la violencia y ofrecer garantías de seguridad si se le permite formar parte del gobierno y es aceptado como interlocutor válido por Israel y por la comunidad internacional.
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