En medio de crecientes temores a una fuerte escalada del terrorismo vasco, la Justicia española ordenó ayer la suspensión de las actividades de Batasuna, partido considerado el brazo político de ETA. Paralelamente, una alianza entre el oficialismo y los socialistas logró que el Parlamento reclamara la ilegalización definitiva de esa formación. Al cierre de esta edición, la policía comenzó a desalojar las sedes partidarias, que habían sido ocupadas por militanes radicales.
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