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13 de abril 2009 - 22:58

Tensión en Tailandia: la fuerte represión a manifestantes ya se cobró dos víctimas

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El primer ministro declaró el estado de sitio en todo el país.
El ejército reprimió con tiros de advertencia y gases lacrimógenos a miles de manifestantes en Tailandia, durante otra violenta jornada de choques entre fuerzas de seguridad y opositores al gobierno que dejó al menos dos personas muertas y más de 130 heridos.

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Las muertes -que corresponden a dos hombres de 53 y 19 años- ocurrieron cuando los opositores al gobierno, que buscan la renuncia del primer ministro Abhisit Vejjajiva, se enfrentaron con residentes de la zona donde se concentraba la protesta, aseguró un portavoz gubernamental en un mensaje televisado.

Tras 12 horas de combates, soldados munidos de gases debieron desplegarse en más de 50 puntos de la capital Bangkok, epicentro de las protestas y donde rige desde ayer el estado de excepción.

A última hora de la tarde, el ejército logró forzar el repliegue de los manifestantes hasta su principal centro de reunión, frente a las oficinas del premier.

Durante el día, los soldados dispararon sus rifles en repetidas ocasiones para disolver a los manifestantes, que son en su mayoría seguidores del ex premier Thaksin Shinawatra.

Más de una decena de países, entre ellos Estados Unidos, advirtieron a sus ciudadanos contra realizar viajes a Tailandia.

La violencia amenaza con afectar los ingresos por turismo y provocar la pérdida de 200.000 puestos de trabajo de una industria clave que emplea a dos millones de personas, dijo el presidente del Consejo de Turismo de Tailandia, Kongkrit Hiranyakit.

Durante la caótica jornada, manifestantes cortaron calles con colectivos escolares y enviaron dos ómnibus sin conductor, uno de ellos en llamas, contra los soldados.

En tanto, el gobierno anunció que adoptó medidas destinadas a asegurar su control sobre puertos y aeropuertos, para impedir la repetición de hechos como los ocurridos a finales del año pasado, cuando miles de partidarios del ex premier Thaksin ocuparon las dos terminales aeroportuarias de Bangkok durante una semana.

En tanto, el premier Abhisit defendió el uso de la fuerza militar para apaciguar los ánimos, tras asegurar que los militares "no mataron a nadie", a pesar de que 100 personas resultaron heridas, incluyendo a 23 soldados.

Por su parte, Thaksin, derrocado hace dos años y líder de la protesta en exilio, exigió en entrevista con la cadena CNN que el Ejército deje de usar una fuerza no razonable contra los manifestantes desarmados, y acusó al gobierno de ocultar "muchas" muertes en los enfrentamientos.

Los muertos eran dos hombres de 53 y 19 años, y otras 133 personas resultaron heridas, dijeron fuentes médicas.
El hombre de 53 años fue muerto de un disparo por manifestantes a los que increpó por estar en desacuerdo con sus tácticas violentas, dijo el ministro de gobierno Sathit Wongnongtoey, en una afirmación que no pudo ser verificada de manera independiente. 

Tailandia -país que desde 1932, sufrió 18 golpes de Estado- vive una grave crisis política que lo mantiene paralizado desde 2006, cuando un golpe de Estado militar expulsó a Thaksin.

A la crisis política se agrega la crisis económica, que con una catarata de despedidos en las grandes fábricas e industrias en el último año creó un caldo de cultivo para los políticos leales al ex jefe de gobierno, que desean recuperar el poder.

La situación, ya grave durante la semana pasada, escaló de modo dramático desde que el gobierno cancelara el sábado la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) y decretara el estado de excepción en Bangkok y 5 provincias cercanas a la capital.

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