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19 de marzo 2007 - 00:00

Terrorismo escala ya con ataques químicos

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Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - En la víspera del cuarto aniversario de la invasión a Irak, se conoció ayer que ocho soldados estadounidenses murieron en Bagdad el fin de semana, mientras aumentaban las inquietudes dos días después de los atentados químicos que dejaron dos víctimas fatales y 350 heridos cerca de Fallujah.

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«No esperábamos ataques con cloro, que no son fáciles de detener», declaró el portavoz del gobierno iraquí, Ali al-Dabbagh. Dos personas murieron, según un balance de funcionarios norteamericanos; seis, de acuerdo con la televisión de Irak, mientras que centenares resultaron intoxicadas por las emanaciones provocadas por la explosión de tres camiones el viernes en Fallujah y Ramallah (oeste del país). «Fue obra de organizaciones terroristas», aseveró el vocero.

Los ataques tuvieron lugar mientras las fuerzas de EE.UU. e Irak intentan aplicar un plan destinado a dar seguridad a Bagdad, con la presencia de unos 90.000 hombres.

Dicha estrategia consiste en colocar numerosas comisarías de policía en la ciudad y efectuar controles para evitar los secuestros y el transporte de explosivos. Las fuerzas del orden vigilan también las regiones vecinas, sobre todo las provincias de Diyala y Al-Anbar.

Según el gobierno iraquí y las fuerzas estadounidenses, la violencia disminuyó desde que comenzó la operación «Orden y ley», el 14 de febrero. Sin embargo, Washington parece estar pagando altos costos por el plan. Siete soldados de ese país murieron el sábado en cuatro atentados en Bagdad, Diyala y en Al-Anbar. Un octavo efectivo, en tanto, falleció de forma accidental en Tikrit. Con estos casos ascendieron a 3.220 los militares norteamericanos muertos en Irak desde la invasión lanzada el 19 de marzo de 2003, según un recuento basado en datos del Pentágono.

En este contexto, el gobierno de George W. Bush defendió su estrategia mientras se organizaban protestas en EE.UU. para exigir la retirada de las tropas.

El secretario de Defensa, Robert Gates, reivindicó la decisión de la Casa Blanca de disponer un refuerzo militar con nuevas tropas, y aseguró que el envío de más de 25.000 soldados suplementarios dará tiempo a los iraquíes para adquirir la capacidad de fortalecer su propia seguridad.

  • Incremento

    Las fuerzas estadounidenses en Irak crecerán a los 160.000 efectivos para junio.

    El funcionario estimó además que es muy temprano para evaluar sobre el terreno el impacto que tuvo el refuerzo de soldados. «Creo que es demasiado pronto para medir los resultados; el general Petraeus, que dirige las fuerzas en Irak, dijo que probablemente no se sabrá antes del verano ( boreal) si hemos tenido éxito o si fracasamos», dijo Gates.

    Pero los argumentos del gobierno convencen cada vez menos a los estadounidenses, tal como lo demostraron las protestas del fin de semana en Washington, Los Angeles, San Francisco y Nueva York, donde miles de personas salieron a las calles para exigir el retiro de las tropas de Irak.

    También hubo actos de repudio en España, Gran Bretaña y Francia, entre otros países. Ayer se produjeron nuevas marchas antibélicas en Nueva York y otras ciudades de la costa Este norteamericana.

    El conflicto en el país musulmán también supuso un alto costo para la popularidad de Bush. Según un sondeo de la revista «Newsweek» difundido ayer, el mandatario cuenta sólo con 25% de apoyo, el nivel más bajo de aceptación con el que ha contado un inquilino de la Casa Blanca. El descontento por la guerra, y el reciente escándalo por la destitución de 8 fiscales que casi se cobra la cabeza de su fiscal general, Alberto Gonzales, han llevado su aprobación a mínimos históricos.
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