Al menos diez personas murieron ayer al anochecer en dos tiroteos diferentes en el este y el oeste de Estados Unidos, incluyendo a los autores de los disparos, según la policía y los medios de comunicación estadounidenses.
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El primer hecho ocurrió en un centro comercial de Salt Lake City (Utah, oeste), cuando un hombre disparó contra la multitud con un fusil a pistón antidisturbios y mató a cinco personas, indicó la policía, precisando que el hombre murió.
A 3.000 km de distancia, en Filadelfia (Pennsylvania, este), al menos cuatro personas murieron en un tiroteo que tuvo lugar en una ex base de la marina después del cual el autor se habría suicidado, según los medios de comunicación norteamericanos.
Un hombre disparó contra al menos cuatro personas antes de quitarse la vida. Al menos tres de las personas contra las cuales disparó murieron y otra fue hospitalizada.
En Salt Lake City, una portavoz de la policía indicó que "hay cinco muertos y otras personas heridas, que son atendidas en hospitales vecinos". "Podemos confirmar que el autor de los disparos está muerto", agregó.
"Algunos de los heridos se encuentran en estado crítico", añadió, sin precisar su número.
El drama se produjo poco después de las 18 en el centro comercial "Trolley Square", en el noreste de Salt Lake City, una ciudad de 180.000 habitantes, capital espiritual de la religión mormona.
Testigos citados por la televisión local dijeron haber visto a un hombre vestido con un abrigo, llevando una mochila, que entró en el centro comercial y comenzó a disparar indiscriminadamente contra la multitud con un fusil de pistón antidisturbios.
"Escuchamos las detonaciones, eran muy fuertes, uno de mis empleados volvió y me dijo que eran disparos", relató a otra cadena de televisión Barbara Lund, gerente de una tienda.
Un hombre joven, Clifton Black, dijo haber visto "una decena de cuerpos".
Según una cadena de televisión, cientos de personas se encontraban en el lugar cuando el hombre comenzó a disparar, y muchas de ellas se escondieron en las tiendas, los armarios e incluso detrás de las neveras para protegerse.
"Estaba trabajando y escuché una fuerte detonación, el personal de seguridad se puso a correr. No sabía lo ocurría hasta que todos se pusieron a correr", indicó por su parte una joven.
Otro hombre que trabajaba en el centro comercial, Matt Lund, dijo haber escuchado los últimos momentos del drama. "Oí cuando los policía gritaban 'suelte el arma, policía, suelte el arma', y luego se escucharon numerosos disparos", declaró.
No obstante, la policía no precisó si el atacante fue abatido o si se había suicidado. Tampoco dio a conocer su identidad.
Decenas de personas, algunas arropadas con frazadas, fueron asistidas por los servicios de socorro. Un equipo de asistencia sicológica fue instalado.
Los tiroteos mortales en lugares públicos son relativamente frecuentes en Estados Unidos, donde la Constitución garantiza el derecho de los ciudadanos a poseer armas.
El más conocido es el ocurrido el 20 de abril de 1999, en el Colegio Columbine, en Littleton (Colorado, oeste), cuando dos adolescentes mataron a 12 alumnos y un profesor antes de suicidarse.
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