Las peores especulaciones sobre las torturas a prisioneros iraquíes se confirmaron ayer. El Pentágono admitió que 35 casos de abusos derivaron en al menos 25 muertes en diversas cárceles de Irak y Afganistán. Es una mala noticia para la campaña de Bush por su reelección; legisladores republicanos y demócratas reaccionaron al agravamiento del escándalo, anunciando el inicio de una investigación en el Congreso.
El secretario de Defensa norteamericano, Donald Rumsfeld (derecha), ayer durante una conferencia de prensa junto al subjefe del Estado Mayor, general Peter Pace. La Casa Blanca intenta garantizar que no se repetirán los abusos contra prisioneros iraquíes.
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El alto militar expuso el tema ante una audiencia de senadores, quienes de inmediato dieron a conocer su indignación. «Hemos sido mantenidos en la oscuridad hasta hoy», reclamó el senador republicano «Es imperativo que el propio Senado hable de este problema y envíe un mensaje claro destacando la importancia de nuestra adhesión a las reglas internacionales», declaró el jefe de la bancada demócrata en el Senado,
En las inmediaciones de la prisión se congregó una multitud de familiares y allegados a los detenidos.
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