Trieste, Italia (ANSA) - El jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, se escondió ayer detrás de un poste de luz en una plaza de la ciudad de Trieste y sorprendió a la canciller alemana, Angela Merkel, con un infantil «cu-cu», al recibirla en ocasión de una cumbre bilateral.
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Merkel se prestó al juego y con expresión divertida extendió sus brazos con una sonrisa, diciendo «¡Silvio!», para luego saludarlo y abrazarlo cordialmente. La broma tuvo lugar detrás de un enorme farol en la plaza de la Unidad de Italia, en el centro de Trieste, nordeste de Italia.
En Alemania se reveló hace unas semanas que existía una cierta irritación de Merkel hacia el presidente francés, Nicolas Sarkozy, culpable ante sus ojos de excesivos abrazos y gestos afectuosos. El jefe de gobierno italiano, de 72 años, es conocido por sus chistes, como cuando puso dos dedos a modo de cuernos detrás de la cabeza del entonces primer ministro español José María Aznar, durante una cumbre europea.
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