En los "caucus" republicanos de Nevada Donald Trump ganó con comodidad y arrasó entre el electorado latino, quedando así en una excelente posición, como gran favorito, en vista del "súper martes" electoral, el próximo 1ro de marzo.
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El dato clave del voto de Nevada fue la distancia que el multimillonario neoyorquino logró imponer frente a Marco Rubio y a Ted Cruz, más de veinte puntos, gracias a los cuales Trump comienza a "olfatear" la nominación. "Ganaremos en menos de dos meses", destacó durante los festejos en Las Vegas, donde es propietario de hoteles y casinos.
Entre sus simpatizantes hubo escenas de delirio, con gritos ("Usa-Usa"), que se escucharon repetidamente sobre todo cuando Trump recordó que es favorable a la construcción de un murallón en la frontera con México y que rechaza en cambio el cierre de Guantánamo.
El "establishment" del partido Republicano tiembla: hay quien piensa incluso que ya nada se puede hacer para frenar a la carrera de Trump.
Lo que muchos analistas esperaban en Nevada era que Marco Rubio, el senador de Florida de origen cubano, lograse aprovechar del abandono de Jeb Bush de la carrera hacia la Casa
Blanca y también del hecho que vivió algunos años en este estado, habitado por otra parte por una nutrida minoría latina. Rubio llegó segundo con el 23,9% de los votos pero quedó de todos modos a una distancia sideral de Trump, quien obtuvo en cambio un rotundo 45,9%.
La sorpresa de este último dato es que logró conquistar al 45% de las preferencias del electorado latino, pese a su línea muy dura con los inmigrantes.
Rubio explica su derrota con el hecho de que el dominio de Trump se debe a que el número de los candidatos republicanos sigue siendo muy alto, algo que -destaca- lleva a resultados muy fragmentados.
Precisamente por esta razón, Rubio hizo un llamado para "unir esfuerzos" y frenar el formidable avance de Trump: "La mayor parte de los electores republicanos no quiere la nominación de Donald Trump para la Casa Blanca. Trump quiere apoderarse del partido y del país", destacó.
La esperanza de Rubio es en otras palabras que tras Jeb Bush también tiren la toalla el gobernador de Ohio, John Kasich, y el excirujano Ben Carson: los votos obtenidos por ambos en Nevada no suman el 10%.
Quien según parece no tiene ninguna intención de rendirse es en cambio el senador Ted Cruz, quien no logró repetir la victoria inicial en los "caucus" de Iowa.
Cruz es un ultra-conservador que cuenta con el apoyo de un segmento del Tea Party y de los evangelistas. Su objetivo es ahora el de seguir dando una imagen del verdadero anti-Trump y mejorar su actuación en Texas, el estado que lo ha elegido como senador, en vista de la votación del súper martes.
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