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12 de marzo 2020 - 00:01

Fortalecido, Biden llama a la unidad para derrotar a Trump

Los resultados del martes, en paralelo, golpearon al izquierdista Sanders, quien prometió mantener su postulación pero bajó sensiblemente el tono de sus críticas al exvicepresidente.

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Renacido. Joe Biden venía golpeado por las denuncias de corruptelas en Ucrania, pero logró recomponer su marcha en las primarias demócratas.

Burlington - La consolidación del exvicepresidente Joseph Biden como favorito del Partido Demócrata para enfrentar a Donald Trump en las elecciones estadounidenses de noviembre, percepción que creció en las primarias realizadas el martes, forzó ayer al socialista Bernie Sanders a rechazar las dudas sobre su permanencia en las primarias.

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“El domingo espero con ansias el debate en Arizona con mi amigo Joe Biden”, dijo Sanders en una conferencia de prensa en su ciudad de Burlington, estado de Vermont, después de que el exvice de Barack Obama ampliara su ventaja tras una serie de votaciones.

“Donald Trump debe ser derrotado y yo haré todo lo posible para que eso ocurra”, agregó el senador, que se define como un socialista democrático, en un discurso en el que criticó el “cruel” sistema migratorio y defendió un alza del salario mínimo y una reforma del sistema de salud para dar cobertura universal.

La campaña de Biden, un candidato moderado de 77 años, avanza con viento en popa después de que el martes ampliara su ventaja en la interna partidaria con victorias en los estados de Michigan, Missouri, Mississippi y Idaho.

Tras ganar 10 de los 14 estados del supermartes la semana pasada y arrasar antes también en Carolina del Sur, Biden se alzó con cuatro de los estados en liza el martes acercándose al objetivo de lograr los 1.991 delegados necesarios para ser el abanderado de los demócratas.

Sanders, de 78 años, que había tenido un buen desempeño en las primeras tres votaciones y se quedó con California, la joya de la corona del supermartes, venció solo en un estado el martes: Dakota del Norte.

El senador lideraba el conteo en el estado de Washington, aunque cabeza a cabeza con Biden con casi 70% de los votos contabilizados.

La victoria de Biden en Michigan fue el gran revés de la noche para Sanders, quien había triunfado allí sobre Hillary Clinton en las internas demócratas de 2016.

Michigan era el gran premio de la jornada porque otorgaba el mayor número de delegados a la Convención Nacional Demócrata que definirá el candidato en julio. Pero también por ser un “estado bisagra” que optó por Trump hace cuatro años y que se anticipa un campo de batalla decisivo en los próximos meses.

Biden, que hace 15 días era dado por muerto en la carrera, vuelve a ser el favorito para quedarse con la investidura, tras lograr apoyos decisivos en el sur, donde pesa mucho el voto negro, crucial para cualquier triunfo demócrata, y mostrarse como una opción para la clase trabajadora blanca del Medio Oeste.

Cuando su victoria tomó forma el martes a la noche, Biden tuvo palabras de acercamiento a Sanders, agradeciéndole a él y a sus seguidores “su energía incansable y su pasión” y asegurando que ambos comparten “un objetivo común”.

“Juntos venceremos a Donald Trump”, dijo en un mensaje desde Filadelfia.

Sanders no compareció en la noche del martes. La congresista Alexandria Ocasio-Cortez, una joven legisladora de Nueva York que es uno de los pilares del apoyo a Sanders, dijo que la jornada marcaba “una noche dura para el movimiento”.

Con el fantasma de 2016, cuando la profunda división entre Clinton y Sanders le costó muy caro en las urnas, el Partido Demócrata enfrenta el gran desafío de la unidad.

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