Los observadores electorales de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) atestaron numerosas deficiencias en el referendo celebrado en Turquía, que a su juicio "no se realizó en igualdad de condiciones", dijeron en Ankara al presentar su informe. En tanto, la oposición pidió anular el resultado de la consulta tras denunciar fraude.
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"Las dos partes en la campaña no tuvieron las mismas oportunidades. A los votantes no se les facilitó una información independiente sobre aspectos centrales de la reforma", agregaron en su informe provisional. Además, con el estado de excepción hubo libertadas básicas que fueron restringidas y que "son esenciales para un proceso democrático".
La OSCE y la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (PACE) enviaron una misión internacional de observadores electorales a Turquía. En total, según datos de la OSCE, había 63 observadores de 26 países. Los representantes internacionales podían ejercer su labor sólo de forma aleatoria.
Bulent Tezcan, vicepresidente del Partido Republicano del Pueblo (CHP, por sus siglas en turco), citó numerosos problemas en la consulta del domingo que dio una estrecha victoria a la vieja propuesta de Recep Tayyip Erdogan para ampliar los poderes de su cargo.
La junta electoral turca confirmó la victoria del "sí" y dijo que los resultados finales se darán a conocer en 11 o 12 días. El "sí" obtuvo el 51,41% de los votos en la consulta del domingo, mientras que el 48,59% de los electores se decantaron por el "no", de acuerdo con los resultados reportados por la agencia estatal de noticias Anadolu.
La decisión sin precedentes del ente electoral de aceptar como válidas boletas que no tenían el sello oficial indignó a los partidos de la oposición. El organismo hizo el anuncio después de que muchos votantes se quejaran de que las papeletas que recibieron no tenían el distintivo. La junta dijo que podrían considerarse inválidas sólo si se demuestra que son fraudulentas.
"Sólo hay una forma de terminar con las discusiones sobre la legitimidad de la votación y es tranquilizar a la gente, esto es, que la Junta Electoral Suprema cancele la votación", señaló Tezcan. No es posible que las autoridades determinen cuántas boletas podrían haberse presentado de forma irregular, agregó.
El director de la junta electoral, Sadi Guven, rechazó los reclamos de la oposición de juego sucio y dijo que ninguna de las papeletas que fueron declaradas válidas eran "falsas" ni fraudulentas. La decisión se tomó para que los votantes que por error recibieron las hojas que no estaban selladas no pudieran ser "acosados", añadió Guven. "Las boletas no son falsas, no hay (razón) para dudar", declaró el funcionario.
Tezcan había dicho antes que cualquier decisión que afecte el sistema político turco a un nivel tan amplio debería ser aprobada por una amplia mayoría. "Este no es un texto de consenso social sino de división social", manifestó Tezcan. "Hay un serio y sólido problema de legitimidad que se debatirá por siempre".
El margen reportado el domingo no alcanzó el margen que Erdogan, de 63 años, quería para su victoria en el referendo. Sin embargo, podría consolidar su control del país durante una década y se espera que tenga un gran efecto en el futuro político del país y en sus relaciones internacionales. "Sospecho que el resultado fue más estrecho de lo que Erdogan esperaba", dijo Howard Eissenstat, profesor adjunto de Historia de Oriente Medio en la St. Lawrence University en Canton, Nueva York. "Erdogan ya gobernó antes con una estrecha victoria. Su tendencia no ha sido cooperar con la oposición sino aplastarla".
El referendo aprobó 18 enmiendas constitucionales que sustituirán el sistema parlamentario turco por uno presidencial. Los cambios entrarán en vigor en la próxima elección presidencial, prevista para 2019.
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