Según «Veja», el presunto espía entregaba sus informes a dos agentes de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN, dependientedel Gabinete de Seguridad Institucional), quienes los pasaban luego «a adversarios políticos» de Dirceu y Suplicy. Del desempeño de esta última en la principal ciudad de Brasil depende buena parte de la suerte del Partido de los Trabajadores en la cita eleccionaria, considerada fundamental para las aspiraciones de En el nivel oficial se asegura no saber quién podría ser el «topo», pero la revista da algunas claves: afirma que hay «dos sospechosos» que en el pasado «prestaron servicios» al socialdemócrata
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