Un islamista y un exgeneral de Mubarak van al balotaje en Egipto
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Mursi (izq.) y Shafiq disputarán la presidencia de Egipto.
En su intervención abogó también por "mirar adelante y olvidar el pasado", y pidió que se deje a la Justicia seguir con su curso en los procesos abiertos contra las autoridades que trabajaron con Mubarak.
"Si hablamos del antiguo régimen, pidamos cuentas a todos. ¿Acaso es lógico que se les pida cuentas a todos?", se preguntó, y añadió que quien desee manifestarse o acampar "con respeto y cumpliendo la ley, que lo haga".
Según Shafiq, "no hay razón para la enemistad o para enfrentamientos verbales, ya que hemos llegado a una etapa en la que los corazones están abiertos y se debe ser más humilde en el trato con todos", en aparente referencia a sus contrincantes islamistas.
Su contrincante en la segunda vuelta, Mursi, ha convocado a "candidatos y personalidades" esta tarde para tratar de abrir un diálogo nacional con el objeto de "salvar a la revolución de los 'fulul' (remanentes del antiguo régimen)".
Interrogado sobre posibles conflictos con el Legislativo -dominado por los islamistas- si es elegido presidente, Shafiq insistió en que "el Parlamento tiene su papel, el presidente tiene su papel, y el Gobierno tiene el suyo".
"Prometo un Estado moderno, una nueva república, un nuevo Egipto que no excluya a nadie y pertenezca a todos. Estoy orgulloso de estar en la segunda ronda, y pido a todos los que no participaron que lo hagan en la segunda vuelta", añadió.
En una entrevista con el canal de televisión "Al Hayat", Shafiq adelantó que "no tendría inconveniente" en designar a un primer ministro islamista, si la futura Constitución establece finalmente que el Ejecutivo salga del Parlamento.




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