Políticas sociales. Fue en éstas en las que José Luis Rodríguez Zapatero basó su primera gestión de gobierno como presidente de España y en las que centró su campaña electoral en los últimos meses para alcanzar ayer su segunda etapa como jefe de gobierno español, con más de 43% de los votos.
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Entre las políticas populares más conocidas y que mayor debate generaron se encuentran la legalización del matrimonio homosexual, la ley de igualdad efectiva entre mujeres y hombres, una nueva regularización de inmigrantes, la eliminación de trabas en la ley de divorcio para volverlo más «exprés» y el inicio del denominado proceso de paz con ETA, aunque a mediados del año pasado se volvió a romper el diálogo luego de que el grupo armado hizo explotar un coche bomba en el aeropuerto de Barajas, en el que murieron dos ecuatorianos.
Varios fueron los frentes de conflicto y críticas que se levantaron desde los sectores más conservadores por la adopción de estas medidas populistas, tal como lo hicieron la Iglesia y el Partido Popular. Justamente el PP, de la mano de Mariano Rajoy, aumentó en los últimos meses su intención de voto por oponerse al diálogo del Partido Socialista con el grupo armado ETA.
Otra medida de Rodríguez Zapatero fue la de promover una ley de la memoria histórica para reconocer a las víctimas de la Guerra Civil y el franquismo, que no conformó ni a la izquierda, por tímida, ni a la derecha, por excesiva.
Sólo tres días antes de las elecciones generales de 2004, los atentados del 11 de marzo en Madrid provocaron un vuelco en la decisión de los (pocos) españoles que concurrieron a votar. Hasta ese momento, las encuestas ubicaban al candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, como favorito. Sin embargo, la medida del presidente hasta 2004, José María Aznar, de enviar tropas a Irak no era apoyada por la población y ya los sondeos de opinión evidenciaban posturas en contra de la invasión. En plena campaña, Rodríguez Zapatero manifestó estar en contra de un ataque armado no autorizado por Naciones Unidas por considerarlo ilegal, además de no aceptar como válido el concepto de guerra preventiva. Fue así que el 11-M dio un empujón para que el PSOE ganara las elecciones generales. Esta victoria permitió a Zapatero formar un gobierno con amplio apoyo parlamentario, aunque sin obtener la mayoría absoluta. Una vez en el poder, llevó a cabo el retiro de las tropas españolas de Irak. Inspirado en las políticas de Felipe González, en 1979 Rodríguez Zapatero se afilió al PSOE, cuando estudiaba Derecho en la Universidad de León, la ciudad que lo vio crecer. Fue por esos años cuando conoció en las aulas de la facultad, y mientras cursaba cuarto año de la carrera, a Sonsoles Espinosa, hoy su esposa, que lo acompaña en cada uno de los actos políticos y con quien tiene dos hijas, Laura y Alba.
A Zapatero le gusta leer poesía, la obra de Jorge Luis Borges y, en el fútbol, es aficionado del Barcelona. Además, desde que es presidente vive pegado a un celular y es muy celoso de su vida privada.
Familia
Nacido en Valladolid en 1960, criado en León en una familia comprometida políticamente y nieto de un republicano fusilado en la guerra civil, el candidato socialista se define mediante un juego de palabras: «Más que un socialdemócrata, soy un demócrata social», afirma.
Su carrera política comenzó en 1986 cuando obtuvo un escaño en el Congreso por la provincia de León. Con 26 años se convirtió en el diputado más joven de la Cámara. Tres años más tarde fue designado secretario general de la Federación Socialista Leonesa, luego de una compleja lucha interna.
Con 48 años, Rodríguez Zapatero inicia su segunda etapa en una España donde la economía muestra algunos signos de debilitamiento y en la que el conflicto con la ETA retrocedió algunos casilleros en el proceso de continuar el sendero de alcanzar la paz.
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