Roberto
Calvi,
presidente
del quebrado
Banco
Ambrosiano,
en una foto
de archivo
de 1982,
poco antes
de su
muerte.
Cinco
acusados de
haber
estado
implicados
en su
muerte
fueron
absueltos
ayer por
falta de
pruebas.
Roma (AFP, EFE, Reuters) - Cinco acusados por la muerte del banquero italiano Roberto Calvi, apodado «el banquero de Dios» por sus estrechos vínculos con el Vaticano y encontrado ahorcado en 1982 debajo de un puente en Londres, fueron absueltos ayer por un tribunal romano por «falta de pruebas».
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Los cinco acusados eran un miembro de la mafia siciliana, Pippo Calo; un delincuente romano, Ernesto Diotallevi; un contrabandista, Silvano Vittor; un empresario, Flavio Carboni; y la compañera sentimental de este último, Manuela Kleinszig.
La fiscalía, que puede apelar el veredicto, pidió durante la acusación cadena perpetua para los cuatro hombres y la absolución para Manuela Kleinszig.
El presidente del Banco Ambrosiano, Roberto Calvi, de 62 años, fue hallado el 18 de junio de 1982 colgado en el puente londinense de Blackfriars.
Agujero
La gestión de Calvi dejó un agujero de 1.400 millones de dólares en las cuentas del Banco Ambrosiano, y provocó otro déficit de unos 250 millones de dólares en las arcas del Instituto de Obras Religiosas (IOR), el banco del Vaticano y principal accionista del Banco Ambrosiano.
La Justicia británica zanjóel caso afirmando que el banquero se había suicidado. Italia, sin embargo, abrió una investigación en 1992. El proceso comenzó recién en octubre de 2005.
Según los jueces romanos, Calvi fue asesinado por la Cosa Nostra, que quería castigarlo por no haber gestionado adecuadamente la inmensa fortuna que le había confiado.
La mafia siciliana deseaba, además, callar al banquero, que conocía todos los entresijos del blanqueo de dinero a través del Banco Ambrosiano y el IOR, según los magistrados. Asimismo la mafia consideraba que este asesinato serviría de aviso a todos los colaboradores « exteriores», a saber, políticos, responsables de instituciones o banqueros, según las mismas fuentes.
El hombre que permitió a Roberto Calvi acceder a la presidencia del Banco Ambrosianoera el monseñor Paul Marcinkus, un prelado estadounidense a la cabeza del IOR, que hizo del banco del Vaticano el primer accionista del Ambrosiano.
Protección
Monseñor Marcinkus, quien falleció en febrero de 2006, fue perseguido por la Justicia italiana tras la quiebra del Banco Ambrosiano, pero se vio protegido por el papa Juan Pablo II.
Nunca se dilucidó del todo dónde fue a parar el dinero desaparecido de las cuentas del Banco Ambrosiano. Los expertos se han perdido en sus hipótesis, que van desde cuentas privadas hasta un posible apoyo a la logia masónica italiana P-2 o al sindicato polaco Solidaridad, entonces prohibido.
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