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27 de agosto 2008 - 00:00

Una pareja derrotada, pero que aún quiere revancha

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Denver - No es algo que acostumbren a hacer, pero en Denver no les queda más remedio. Los Clinton, obstinados para unos e incansables luchadores para otros, tendrán que reconocer definitivamente su derrota en las primarias demócratas y mostrar públicamente su apoyo al candidato del partido a la Casa Blanca, Barack Obama.

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La senadora Hillary Clinton, que fue candidata a la nominación del partido, habló a última hora de ayer, mientras que hoy será su esposo, el ex presidente Bill Clinton, el único inquilino demócrata de la Casa Blanca durante dos mandatos en el último medio siglo.

Como ningún otro miembro del partido, los Clinton levantan pasiones encontradas: no hay término medio con la pareja a la que durante el proceso de primarias se denominó como «Billary». Y en las últimas horas de su campaña, al menos en 2008, tampoco podían pasar inadvertidos.

  • Descontento

  • Hasta el último momento, Hillary y Bill hicieron patentes sus descontentos con algún aspecto del proceso. Gracias a 40% de los votos que obtuvo en el proceso de primarias y a su reticencia a hacerse a un costado, Hillary logró de Obama el compromiso de que su nombre estará en la votación en la convención.

    El motivo es que sea «una muestra de unidad y en reconocimiento de la histórica campaña que mantuvo y del hecho de que fue la primera mujer que compitió en todas las primarias del país», afirmó un comunicado conjunto de ambas campañas.

    De esa manera, podrá ser la propia Hillary la que decidirá en un gesto simbólico apartarse para dejar paso a Obama. Formalmente, la senadora por Nueva York renunciará a su derecho a la votación para que el senador por Illinois sea proclamado candidato del partido por aclamación. El guión dice que lo hará hoy, después de haber pronunciado su discurso ante la convención.

    Las cosas no son, sin embargo, tan sencillas. Según una encuesta de CNN, sólo 66% de los votantes de Hillary tiene previsto apoyar a Obama, frente a 70% de junio.

    «No se dejen engañar con que eso significa que esto es una gran familia feliz trabajando al unísono. En mi opinión hay una cantidad sorprendentemente abundante de sentimientos negativos en ambos lados», afirmó a la cadena de televisión el analista Mark Halperin.

  • Elección

    El enojo de Hillary también se hizo patente cuando Obama anunció que el senador por Delaware, Joe Biden, era su candidato a vicepresidente. Fue el fin definitivo a la «pareja de ensueño» Obama-Clinton que muchos votantes y periodistas desearon. La senadora por Nueva York dejó entrever su malestar porque ni siquiera fue considerada en serio en el proceso de selección.

    Sus sospechas no son del todo infundadas, porque al elegir a Biden, Obama se decantó por un veterano de Washington que votó a favor de autorizar la guerra en Irak, precisamente dos de los principales argumentos que utilizó a lo largo de la campaña en contra de Hillary.

    Tampoco Bill Clinton está feliz, y también está haciendo lo posible para que se note. En su caso, la causa es que la campaña de Obama le haya pedido que centre su discurso mañana en la convención en seguridad nacional, en lugar de su tema favorito, la economía.

    Según medios televisivos, el último presidente demócrata se saltará el guión en algún momento para dejar su huella. La duda será hasta qué punto, y no se resolverá hasta que ya no haya marcha atrás: según CNN, Clinton no envía normalmente su discurso para la revisión por los organizadores de los eventos.
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