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Cinco civiles musulmanes, entre los que había un niño y su padre, fueron asesinados por unos desconocidos en Gulwatán, en el distrito de Pulwana, en el sur de la parte india de Cachemira.
Tres soldados murieron cuando el todoterreno en el que viajaban saltó al pasar sobre una mina en la localidad de Frislar, a unos 100 km al sur de Srinagar, la capital de verano de la parte india de Cachemira.
La explosión se produjo en una carretera que lleva a la cueva de Amarnath, donde cada año tiene lugar en julio la peregrinación hindú, que siempre es blanco de atentados.
El ataque del jueves fue reivindicado por el grupo Hizbul Muyahidín, el principal movimiento separatista armado musulmán de Cachemira, según el cual la explosión causó la muerte a seis personas.
Casi al mismo momento, militantes de la guerrilla lanzaron una granada en un mercado de la localidad de Anantnag, a 50 km al sur de Srinagar, al que habían acudido miembros de las fuerzas de seguridad.
La policía anunció que 22 civiles y cuatro miembros de las fuerzas de seguridad habían sido heridos por la explosión de esa granada. El grupo pro-paquistaní Al Badr reivindicó ese ataque y aseguró que habían muerto dos policías.
Además, las fuerzas de seguridad mataron a seis militantes separatistas en varios tiroteos.
Cuatro policías fueron abatidos, dos de ellos en Srinagar, y un rebelde y un soldado murieron en el norte de Cachemira.
Un millón de soldados fueron desplegados de un lado y otro de la frontera indo-paquistaní desde el mortífero atentado el 13 de diciembre en el parlamento indio, que Nueva Delhi atribuyó a combatientes islamistas venidos de Pakistán.
Ambos países están a bordo de la guerra desde fines de mayo a propósito de Cachemira, pero las tensiones se calmaron un poco luego de misiones diplomáticas en la región, en especial las estadounidenses de inicios de junio.
Nueva Delhi condiciona el retiro de la mayoría de sus tropas a que cesen las infiltraciones de combatientes islamistas desde Pakistán al Cachemira indio, y al cierre de los presuntos campos de entrenamiento en el Cachemira paquistaní.
Desde 1989 una insurrección separatista musulmana en Cachemira india causó por lo menos 35.000 muertos, según cifras oficiales, y al menos el doble según los rebeldes.
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