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El temporal se prolongó por media hora, desde las 03H15 locales (07H15 GMT), proveniente del Océano Pacífico y con desplazamiento hacia el Altiplano de Los Andes.
Doce horas después del fenómeno, un 80% de la ciudad carecía de abastecimiento eléctrico y sufría de interrupciones en la telefonía y las emisiones de radio y televisión locales, afectadas por daños en sus antenas.
Unos 100 árboles en avenidas y plazas fueron derribados por el viento y sus restos dificultaron por horas el tránsito de vehículos y peatones, dijo la policía.
En los valles interiores, una gruesa capa de polvo cubrió cultivos de hortalizas.
En Santiago, la Oficina Meteorológica dijo que el huracán, precedido de bajas temperaturas ambientales y una ligera llovizna el miércoles, "es una rareza" en la región, junto al desierto de Atacama, en el límite con el Perú.
La jornada escolar matinal en Arica, que dista 1.650 km de Santiago, tuvo un ausentismo de más de 60%, como reflejo de la preocupación de las familias, según los informes oficiales.
La policía de Carabineros comunicó que hay dos heridos y que los principales daños materiales se produjeron en las techumbres de casas y comercios antiguos y en la red callejera de electricidad, que sufrió el derribamiento de 40 postes.
Cientos de personas están damnificadas, pero no necesitan traslado a albergues, precisó el gobernador provincial, Cristián Figueroa.
La pasada semana, Arica, mencionada en la publicidad turística como 'la ciudad de la eterna primavera', sufrió por dos días de lluvias inusitadas, que multiplicaron quinientas veces el volumen del agua caída en un año normal.
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