Es la sociedad civil la que quiere echarlo del poder. En dos meses protagonizó un paro general y tres manifestaciones masivas, pero Chávez no quiere irse. De momento, se siente seguro, cuenta con partidarios «talibanes», pero la tierra comienza a moverse bajo sus pies.
Los venezolanos dieron la espalda al militar rebelde pero no a las causas de su insubordinación. La respuesta popular espontánea que desencadenaron las declaraciones del militar, exigiendo la renuncia de Chávez, pone de manifiesto que está abonado el terreno del cambio.
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