Buarque fue ministro de Educación durante 2003, en el primer año del gobierno del presidente brasileño, y es uno de los más respetados dirigentes del PT, cuya conducción está jaqueada por denuncias de corrupción.
«Yo fui uno de los primeros en defender el fin de la reelección, porque desde el primer día de gobierno tenemos un presidente y un candidato, y eso crea distorsiones», dijo el sábado el senador, ex gobernador de Brasilia y ex rector de la Universidad de Brasilia.
Hasta el momento, el único que había pedido a Lula da Silva renunciar a la posibilidad de reelección el próximo año fue el ex presidente
Lula da Silva «debe renunciar a la reelección, dijo el petista Buarque, por motivos de convicción porque nunca le gustó la idea y por la experiencia que ganó en dos años y medio de gobierno».
«Con la reelección, un presidente siempre piensa interiormente que tiene ocho años de gobierno y no cuatro. Hace alianzas para ser reelecto y sobrevivir y no para cambiar al país. Además, pasa a ser tratado como simple candidato y no como jefe de Estado por sus adversarios, y eso reduce su tamaño institucional», afirmó el senador Buarque.
La reelección fue introducida en Brasil en 1997, lo que permitió un segundo mandato a Cardoso, en una enmienda constitucional que recibió denuncias de compra de votos y que ahora el PT quiere investigar junto a la presunta red de pago de sobornos al diputado en una comisión del Congreso.
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