Nueva York (EFE) - El gobierno de Bolivia ha adoptado una nueva estrategia política que es más agresiva e implica un mayor riesgo, según la agencia calificadora Standard and Poor's.
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La firma divulgó ayer un comunicado en el que explica que el presidente Carlos Mesa ha dejado un enfoque de «statu quo» para adoptar otro más agresivo que da prioridad a la aplicación de reformas.
Los grupos que se oponen a la reforma «están unificando y radicalizando sus posiciones», explica la calificadora, que considera, además, que es «demasiado pronto» para determinar en qué partidos políticos y seguidores podría apoyarse el gobierno.
«Seis de los ocho partidos políticos con representación en el Congreso firmaron un acuerdo con el presidente Mesa el 8 de marzo que incluye la aprobación de la ley de hidrocarburos», recuerda la nota. Pese a ello, señala S&P, la división interna entre esos partidos está en crecimiento, mientras continúa el proceso de redefinición de las fuerzas políticas, por lo que resulta muy difícil predecir cuál será el resultado de los ajustes. S&P señala que mantendrá de momento la calificación «B menos» de la deuda soberana a largo plazo de Bolivia, la decimosexta entre las 23 categorías utilizadas por S&P y entre las inversiones consideradas especulativas o «sin grado de inversión».
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