12 de mayo 2006 - 00:00

"Watergate francés" crece y acorrala a Jacques Chirac

Jacques Chirac
Jacques Chirac
París (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La credibilidad del presidente francés, Jacques Chirac, fue puesta de nuevo ayer en tela de juicio, debido a informaciones que lo sitúan junto al primer ministro, Dominique de Villepin, en el centro de un escándalo que amenaza con derrumbar su gobierno.

El diario «Le Monde» publicó las notas escritas por un ex responsable de los servicios de inteligencia, el general Philippe Rondot, durante sus reuniones con responsables del gobierno entre 2003 y 2005, que «acusan a los más altos responsables del Poder Ejecutivo».

Políticos, ex ministros, agentes secretos, jueces y misteriosos informantes son los protagonistas del llamado «escándalo Clearstream», un simple asunto económico convertido en un «Watergate a la francesa» o, si se prefiere, en una verdadera novela que amenaza con agriar o incluso adelantar el fin del segundo mandato de Chirac, que expira en 2007.

En 2004, un juez francés recibió una lista de un informante anónimo con nombres de políticos que supuestamente poseían cuentas bancarias en Luxemburgo, vía la sociedad francesa Clearstream y gracias a comisiones ilegales recibidas.

Meses después, se demostró que las informaciones eran falsas pero al parecer esta lista fue usada como excusa para perjudicar a varios políticos de cara a las elecciones presidenciales de 2007.

En los apuntes revelados ayer, confiscados por los jueces a cargo de investigar este asunto, Rondot habla de «instrucciones» dadas por Chirac para investigar a políticos de la lista, entre ellos el actual titular de Interior, Nicolas Sarkozy.

Sin embargo, el presidente francés desmintió en dos ocasiones que hubiera intervenido en este asunto, y ayer sus consejeros volvieron a dejar sin valor estas afirmaciones.

Las notas del ex agente secreto muestran también cómo De Villepin insistía en implicar en el escándalo a Sarkozy, pese a que había quedado demostrado que éste estaba exento de culpa.

«De Villepin estima que pese a las verificaciones negativas, 'hay algo, porque todo el mundo se agita'», escribió el ex agente secreto, que tenía la manía de tomar notas durante estas reuniones.

No obstante, el primer ministro, cada día más fragilizado, negó en los últimos días que hubiera ordenado que se investigara de forma secreta a políticos franceses y se dijo víctima de una «campaña de calumnias».

Pero Sarkozy siempre subrayó que alguien ha querido perjudicarlo políticamente con este asunto y, sin decirlo directamente, señala a la persona-que más interés tiene en obstaculizarle el camino a la presidencia en 2007: Dominique de Villepin.

De Villepin y Sarkozy son miembros del mismo partido, la UMP, y tienen la ambición de reemplazar a Chirac el año próximo.

Desde hace años, la rivalidad entre el jefe de Estado y Sarkozy es más que conocida, y el presidente siempre prefirió pensar en De Villepin como heredero político.

En este contexto, la oposición socialista, que presentó una moción de censura contra el gobierno en el Parlamento, considera que este misterioso escándalo tiene fines electorales y es consecuencia de la decisión de Chirac de crear un gobierno de dos cabezas: De Villepin y Sarkozy, que desean devorarse mutuamente.

En otra de las notas publicadas por «Le Monde», Rondot escribió una frase pronunciada por De Villepin: «Si el presidente y yo aparecemos en este asunto, estamos perdidos». La publicación de estas notas se produce un día después de que Chirac intentara poner fin a las «calumnias» que debilitan al gobierno y reiteró su confianza en De Villepin, pese a que los rumores sobre su dimisión se multiplican.

Dejá tu comentario

Te puede interesar