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En declaraciones que publica hoy el diario "Financial Times", el hasta ahora número dos del Pentágono y principal ideólogo de la guerra de Irak, asegura que no será el "director ejecutivo" de Estados Unidos en el BM sino su presidente.
"Trataré de aproximar los diferentes puntos de vista para conformar un enfoque común", asegura Wolfowitz, cuya designación por George W. Bush ha suscitado fuertes críticas entre los europeos, expresadas, sin embargo, la mayor de las veces en privado.
Los gobiernos europeos parecen, sin embargo, resignados a aceptar a quien consideran "un halcón" en política exterior como el próximo presidente del Banco Mundial, señala el periódico.
Wolfowitz asegura al diario británico que, si su nombramiento es confirmado por la junta directiva de la institución, trabajará como un funcionario civil internacional.
"Ante todo, tendré que mantener el compromiso (del BM) con su misión de reducir la pobreza (en el mundo), lo que representa uno se los mayores desafíos de nuestra época", explica el político estadounidense.
"Si soy elegido para presidir el Banco, consideraré mi tarea la de intentar lograr el máximo consenso posible para hacer lo que hay que hacer", agrega.
Wolfowitz asegura que llega al Banco sin ideas preconcebidas, incluso por lo que respecta a la conveniencia de sustituir buena parte de los préstamos a los países por donativos.
Washington quiere que el BM ponga mayor énfasis en los donativos frente a los préstamos a los países pobres, lo que, según varios gobiernos europeos y los propios funcionarios de la institución, podría esquilmar los recursos disponibles para ayuda a desarrollo.
"Sé que mi gobierno tiene un punto de vista, pero yo no seré mi gobierno cuando me convierta en presidente del Banco, sino que tendré que tratar de llegar a un consenso en estos temas", asegura Wolfowitz.
Pese a esas afirmaciones de Wolfowitz, el propio "Financial Times" publica hoy un editorial en el que critica su designación por Washington y dice que el mundo le verá como "otro procónsul de Estados Unidos".
"Poner al arquitecto unilateralista de la guerra de Irak al frente de la más importante agencia multilateral de desarrollo es como poner al zorro al cuidado del gallinero", agrega el "Financial Times".
El periódico recuerda el precedente de Robert McNamara, que de jefe del Pentágono durante la guerra del Vietnam se metamorfosearía más tarde en eficaz presidente del Banco Mundial, algo que podría ocurrir también con un hombre igualmente inteligente como es Wolfowitz.
Según el "Financial Times", el BM necesita a un presidente de carácter firme y capaz de marcar las prioridades, algo en lo que puede mostrarse superior al presidente saliente, el también norteamericano James Wolfensohn.
"El hecho de que apenas tenga experiencia en el campo financiero no es importante, aunque más significativa es su inexperiencia en las complejidades del desarrollo", agrega el periódico.
Para el "Financial Times", sin embargo, el mayor problema no está ahí: sus comentarios sobre el costo probable de la guerra de Irak y la popularidad de las fuerzas invasoras de ese país, que resultaron erróneos, "ponen en tela de juicio su sensatez".
Pero, sobre todo, "el mundo vería a un banco dirigido por Wolfowitz como un simple instrumento del poder y de las prioridades estadounidenses" y "cada consejo que diese el banco, cada condición que pusiese se verían deslegitimados ante los recipientes por la percepción de que estarían al servicio de los intereses de la única superpotencia".
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