Madrid (EFE, ANSA, Reuters) - Aunque se resista a pronunciar la palabra «crisis», el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ya no puede disimular los problemas económicos, que están derrumbando sus niveles de popularidad. En toda una asunción de derrota, debió rebajar ayer la meta de crecimiento anual a apenas 1,6%, admitió que el año próximo la situación será todavía peor y reveló que el desempleo alcanzó su mayor nivel en cuatro años.
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El gobierno socialista rebajó ayer en siete décimas, hasta 1,6%, su previsión de crecimiento económico para este año, y revisó asimismo a la baja -de 2,3% anterior a apenas 1%- la de 2009, el mismo día que los datos del desempleo arrojaron una nueva subida hasta 10,44% de la población activa.
El vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, explicó que la revisión a la baja del crecimiento se debe a que «las circunstancias internacionales han variado de forma significativa a peor desde la última revisión», realizada el pasado mes de abril.
Citó en concreto dos factores, la suba de las tasas de interés en la Eurozona y el incremento del precio del crudo, que pasó de los 103 dólares el barril en marzo a los actuales 130 dólares.
«Sólo estos dos factores justifican las siete décimas de reducción», agregó Solbes.
En el apartado del empleo, las autoridades calculan que este año crecerá apenas 0,2% y que caerá en medio punto en 2009, con lo que la tasa de desocupación estará en 10,4% este año y se elevará hasta 12,5%.
Las pésimas noticias económicas,producto en buena medidade la llamada «crisis de las hipotecas» de baja calidad, coinciden con una caída en la valoración que los españoles hacen del gobierno socialista, así como con una creciente ofensiva para echar del país a los inmigrantes sin papeles. El líder de la oposición conservadora, Mariano Rajoy, que el miércoles mantuvo un encuentro con Rodríguez Zapatero, acusa al jefe del Ejecutivo de no reconocer la magnitud de la crisis económica en España y le reprocha que no adopte las medidas precisas para atajarla.
En tanto, el dirigente socialista prometió llevar adelante una política de «austeridad» pero «manteniendo la política social».
Las cifras del último trimestre, difundidas ayer, muestran que el desempleo aumentó en 207.400 personas, lo que supone 10,44%, y eleva la cifra total de desempleados hasta los 2.381.500.
Construcción
En ese período, la mayor pérdida de puestos de trabajo se produjo en el sector de la construcción, con 87.100 personas afectadas, seguido del de servicios, con 39.700. Ambos sectores emplean en España a un número importante de inmigrantes.
En el caso de la construcción, sector sumido en una fuerte crisis, en los últimos doce meses perdió 211.600 puestos de trabajo.
La tasa de desempleo registrada entre abril y junio es la más alta desde 2004 en España, cuando alcanzó 10,56%, y el número total de desempleados es el más elevado desde el cuarto trimestre de 2000, fecha en la que se superó la cifra de 2,4 millones.
Debido al menor crecimiento previsto para el año próximo, el gobierno revisó también a la baja su previsión de ingresos y mantuvo el techo de gasto, aunque incluyó un incremento adicional de 1.500 millones de euros para garantizar el pago de las prestaciones por desempleo, y prevé un déficit del 0,21% del PBI para 2009.
El ministro de Economía y Hacienda dijo que «nos enfrentamos a la situación económica más compleja de las últimas décadas».
El gobierno prevé una moderación aun mayor de la demanda interna, de forma que el consumo de los hogares sólo aumentará 1,7% y la inversión 0,3%.
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