Si bien, la mayoría de la gente toma a la jubilación como el final, hay personas que lo ven como una nueva oportunidad. Justo este fue el caso de un hombre que, en vez de quedarse quieto, eligió reinventarse y darle vida a un proyecto que décadas después lo llevaría a ser parte de lo más alto del mundo empresarial.
La historia de Giuseppe Crippa es la muestra de que nunca es tarde para empezar de cero. A partir de una idea que parecía básica, logró fundar una compañía que hoy trabaja con algunas de las marcas tecnológicas más importantes del planeta.
¿Quién es Giuseppe Crippa?
Giuseppe Crippa desarrolló gran parte de su carrera en STMicroelectronics, una firma dedicada a la producción de semiconductores. En 1995, después de 35 años de trabajo, la empresa le ofreció una indemnización. Tenía 60 años y, en lugar de optar por un descanso tranquilo, decidió tomar un camino diferente, el de crear su propia compañía.
Con esa compensación y un proyecto que venía planeando hace tiempo, fundó Technoprobe, una firma ubicada en las afueras de Milán. Su especialidad fueron las tarjetas de prueba para microchips, que son unas herramientas fundamentales porque te permiten verificar si los semiconductores funcionan correctamente antes de producirlos en serie.
En los primeros años, Crippa fabricaba prototipos de forma artesanal, incluso desde su propia cocina. Sin embargo, sus habilidades y su nuevo tiempo libre le permitieron transformar esas ideas iniciales en un negocio enorme. Con el paso del tiempo, Technoprobe se consolidó como uno de los dos líderes mundiales en el sector de sondas para microchips. Entre sus clientes figuran Apple, Samsung, Qualcomm, Nvidia, Intel y TSMC.
Las tarjetas que produce la firma pueden contener hasta 50.000 pines diminutos, que funcionan como agujas capaces de detectar fallas mínimas en los chips. Sin este paso de verificación, los dispositivos como los celulares y las notebooks, que usamos todos los días, no podrían garantizar su correcto funcionamiento.
Hoy, a los 87 años, Giuseppe Crippa es reconocido por demostrar que para emprender no hay edad. Su caso es un ejemplo para todos aquellos que creen que los grandes proyectos son solo para jóvenes.
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