Desde el Trend Lab de Youniversal, su observatorio de tendencias, Díaz Alarcón analiza encuestas, innovaciones y comportamientos sociales para identificar los factores que explican los cambios en las decisiones de consumo.
El planteo apunta a una transformación en la forma de abordar el desarrollo de productos y las estrategias comerciales. En un contexto en el que los consumidores incorporan referencias de múltiples mercados y canales, la innovación requiere comprender la experiencia integral del usuario, más allá de las características específicas de un producto.
Comercio ilícito: impacto fiscal y expansión de las redes criminales
El avance del comercio ilícito en América Latina fue otro de los temas centrales de la jornada. El panel Comercio ilícito en Latinoamérica: riesgos, tendencias y coordinación regional reunió a Alejo Campos, director regional de Crime Stoppers; Carlos Matienzo, director y socio fundador de Dataint; y Juan Francisco Galli, exsubsecretario del Interior de Chile, con la moderación del periodista Rodrigo Alegre.
Durante la presentación se expusieron cifras de una auditoría de KPMG realizada en 2025 sobre 11 países de la región. Según los datos citados, el mercado ilícito concentró 77.000 millones de cigarrillos, equivalentes al 31% del consumo total, y generó pérdidas fiscales estimadas en u$s8.000 millones.
Las diferencias entre países también quedaron reflejadas en las cifras presentadas. Panamá registró una participación del mercado ilícito del 88% y Ecuador, del 83%, mientras que Argentina se ubicó entre los países con menor incidencia, con una proporción cercana al 10%.
Para Campos, el contrabando de cigarrillos debe analizarse dentro de una estructura delictiva más amplia, en la que las organizaciones criminales diversifican sus actividades según las oportunidades comerciales y las necesidades de financiamiento. “El cigarrillo de contrabando simplemente es un producto más de esta economía ilícita que ellos operan”, afirmó.
El directivo recordó que el contrabando de alcohol y tabaco también tuvo un papel en el financiamiento de organizaciones criminales en otras épocas, al proporcionarles recursos para desarrollar estructuras de mayor complejidad.
Matienzo, por su parte, puso el foco en la experiencia mexicana y en la relación entre las condiciones regulatorias y las oportunidades que encuentran las organizaciones delictivas. Según explicó, los mercados con diferencias importantes de precios frente a los circuitos formales pueden ofrecer incentivos para el desarrollo de actividades ilegales, especialmente cuando las restricciones no logran eliminar la demanda.
Al referirse a la prohibición de los dispositivos de vapeo en México, sostuvo: “No se basó en ninguna evidencia la prohibición de vapeadores y ahora las consecuencias han sido muy claras de cómo le regalaron un negocio al crimen organizado”. El especialista advirtió, además, sobre el reclutamiento de jóvenes de sectores vulnerables para participar en la comercialización informal de estos productos.
Galli aportó la experiencia chilena, donde, según los datos expuestos durante el panel, la participación de los cigarrillos ilícitos pasó del 18% al 57% después del estallido social y la pandemia. El exfuncionario vinculó ese crecimiento con las dificultades del Estado para sostener el control del orden público y con una mayor normalización social de la informalidad.
Italia y Suecia, dos experiencias internacionales
La transformación hacia alternativas libres de humo fue el eje del panel Casos de éxito internacionales, en el que participaron Eleonora Santi, senior director de Asuntos Institucionales de PMI, y Brian Erkkila, director de Vinculación Científica de PMI en Estados Unidos.
Santi presentó el caso de Italia, país que la compañía eligió como uno de los centros industriales de su transformación. Según explicó, el proceso se enmarca en una inversión global de u$s16.000 millones desde 2008 vinculada con el desarrollo de alternativas al cigarrillo convencional.
La ejecutiva destacó la importancia de la regulación y de la integración con los productores locales para construir una cadena de valor que abarca desde la actividad agrícola hasta la manufactura, los servicios de atención al consumidor y el reciclaje.
De acuerdo con las cifras presentadas, la cadena italiana vinculada a estos productos genera alrededor de 44.000 puestos de trabajo e involucra a unas 8.000 empresas, de las cuales aproximadamente 1.000 pertenecen al sector agrícola.
“La palabra clave aquí es integración, porque cada eslabón está conectado con el otro, fortalece a los demás, y el valor permanece en los territorios italianos”, afirmó Santi.
El caso fue presentado como un ejemplo de articulación entre industria, proveedores y servicios, en el que la transformación de la oferta de productos también repercute sobre la organización de la producción y el empleo.
Brian Erkkila, director de Vinculación Científica de PMI en Estados Unidos.
Erkkila abordó la experiencia de Suecia desde la perspectiva de los datos de consumo y salud pública. El país constituye un caso particular dentro de la Unión Europea por la excepción que le permite mantener la comercialización del snus, un producto de tabaco oral utilizado tradicionalmente en ese mercado.
“Lo que tuvimos fue un experimento natural: un país dentro de la Unión Europea que tenía acceso a una alternativa libre de humo y pudimos observar qué sucedía a lo largo del tiempo”, explicó.
Según los datos expuestos por el ejecutivo, el tabaquismo diario entre los hombres suecos se ubicó recientemente en torno al 5%, mientras que el consumo de productos de tabaco oral se mantuvo relativamente estable. Erkkila también señaló que durante ese período se registraron reducciones en las tasas de enfermedad cardíaca y cáncer de pulmón entre los hombres.
Nicotina, combustión y reducción de riesgos
La dimensión sanitaria tuvo un espacio específico en el panel Desmitificando conceptos: comprensión de la nicotina, la combustión y el riesgo, que reunió a Mariana Hoyo, médica especialista en medicina integrativa y reducción de daños; Enrique Terán, médico y doctor en farmacología por la University of London; y Sebastián Schanz, cardiólogo especializado en electrofisiología y dispositivos cardíacos implantables. La moderación estuvo a cargo de Julieta Camandone, gerente de Asuntos Públicos de Philip Morris Argentina.
Uno de los principales puntos de discusión fue la necesidad de distinguir los efectos de la nicotina de los riesgos asociados con la inhalación de las sustancias tóxicas que se generan durante la combustión del tabaco.
Terán explicó que la nicotina llega rápidamente al cerebro y produce efectos sobre el sistema nervioso. Al mismo tiempo, cuestionó la percepción de que esta sustancia sea la única responsable de las enfermedades relacionadas con el tabaquismo.
“Nos presentaban en la mañana los datos de la percepción inclusive del personal médico que cree que la nicotina es la que produce cáncer, que la nicotina es la que produce ese daño asociado con el consumo del cigarrillo en combustión, y eso es equivocado”, señaló.
Schanz, desde la perspectiva de la cardiología, indicó que la nicotina también se utiliza con fines terapéuticos en tratamientos orientados a abandonar el cigarrillo. No obstante, remarcó que no se trata de una sustancia inocua, debido a su capacidad para generar dependencia y a sus efectos cardiovasculares, entre ellos aumentos transitorios de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca.
“Pero también está claro que no es lo mismo que el consumo de todos los tóxicos que incluyen el tabaquismo tradicional”, afirmó.
La distinción entre nicotina y combustión constituye uno de los argumentos centrales de los enfoques de reducción de daños, aunque reducir la exposición a determinadas sustancias no equivale a eliminar los riesgos para la salud. Las alternativas sin combustión presentan características y perfiles de riesgo diferentes, por lo que su evaluación requiere evidencia científica específica para cada producto.
Hoyo amplió el concepto desde una perspectiva clínica y social. “Hablar de la reducción de daños y riesgos creo que es un concepto con el que no mucha gente está tan familiarizada, pero es algo que hacemos en el día a día: lo vemos con el uso de bloqueador, con el uso del cinturón de seguridad, con el uso de cascos”, sostuvo.
La médica explicó que este enfoque busca identificar herramientas para minimizar los daños asociados con determinadas conductas, en lugar de limitar la intervención a una recomendación general de abandono. “Se busca no solo decirle al paciente 'deja de consumir o deja de hacer lo que estés haciendo', sino buscar cómo podemos mejorar tu calidad de vida, mejorar tu salud y ver qué opciones tenemos”, agregó.
Tecnología y controles para impedir el acceso de menores
El quinto panel estuvo dedicado a la prevención del acceso de menores de edad a productos destinados exclusivamente a adultos. Paulina Villegas, gerente de Sustentabilidad y Asuntos Regulatorios de PMI, y Santiago Betancourt, ejecutivo de FEMSA, analizaron el papel de las empresas, la tecnología y la colaboración para reforzar los controles comerciales.
Villegas sostuvo que la prevención constituye un compromiso central para la compañía y señaló que las acciones incluyen el diseño de empaques y colores que no estén dirigidos a menores, la comercialización responsable y los controles en los puntos de venta.
“La compañía tiene claro el compromiso respecto a la prevención de nuestros productos para los menores de edad y, en ese sentido, es cero tolerancia”, afirmó.
La ejecutiva también planteó que la responsabilidad no puede recaer exclusivamente sobre las empresas, sino que requiere la participación de otros actores y mecanismos de control que contribuyan a evitar el acceso de menores.
Betancourt, por su parte, explicó que FEMSA aplica criterios de comercialización responsable en su red de tiendas Oxxo en América latina. Según señaló, la empresa busca cumplir con las regulaciones vigentes y, cuando existen vacíos normativos, desarrolla prácticas propias para restringir la venta de productos como tabaco y alcohol a menores de edad.
“Nuestro enfoque en el retail es donde hay reglas, cumplimos y avanzamos. Y en donde no las hay, lo que hemos hecho, y creo que es parte del éxito que hemos tenido en América Latina, es también llevar nuestras propias prácticas muchas veces por encima de otros marcos regulatorios”, sostuvo.
El ejecutivo agregó que esos criterios también resultan relevantes frente a la aparición de nuevas categorías de productos cuya regulación todavía no está completamente definida.
La discusión puso el foco en la verificación de edad, los procedimientos de venta y la necesidad de establecer reglas claras para las empresas que comercializan productos destinados exclusivamente a adultos. En ese escenario, las herramientas tecnológicas y la coordinación entre compañías aparecen como instrumentos para reforzar los controles, aunque su eficacia depende de la implementación concreta y de la existencia de mecanismos de supervisión.