La irrupción de la inteligencia artificial (IA), la aceleración de la transformación digital y las nuevas demandas del mercado laboral están redefiniendo el perfil de los profesionales que buscan las empresas. En ese escenario, las universidades enfrentan el desafío de adaptar sus modelos de formación para preparar graduados con capacidad de innovar, emprender y desenvolverse en un entorno cada vez más dinámico. Al frente de ese desafío se encuentra Florencia Camerano, rectora de la Universidad Escuela Argentina de Negocios (UEAN), quien desarrolló su carrera tanto en el ámbito público como privado y se especializa en la vinculación entre educación, innovación y desarrollo profesional.
En diálogo con Ámbito, Camerano analizó el impacto de la inteligencia artificial en el mundo de los negocios, el auge de los emprendimientos digitales y las nuevas habilidades que demanda el mercado laboral. Además, explicó cómo la UEAN busca fortalecer el vínculo entre la universidad y las empresas mediante una formación con fuerte impronta práctica, que incluye desde el primer año el contacto con organizaciones y un programa de inmersión laboral para que los estudiantes adquieran experiencia antes de graduarse.
Florencia Camerano: Creo que estamos atravesando una etapa de transición muy marcada por la tecnología digital. Está cambiando la forma de hacer negocios, las herramientas que utilizan las empresas, las habilidades que necesitan los profesionales y también las expectativas de quienes ingresan al mercado laboral. Hoy un joven ya no piensa necesariamente en hacer carrera durante veinte años en una misma organización. Todo eso obliga a las empresas a rediseñar sus modelos de negocio y a replantear la manera en que gestionan el talento.
F.C.: Además de las competencias técnicas, buscan personas con pensamiento crítico, iniciativa, proactividad y capacidad para resolver problemas complejos. También valoran la creatividad, la anticipación y la posibilidad de adaptarse rápidamente a contextos cambiantes. Son habilidades que ninguna tecnología puede reemplazar.
En la UEAN entendemos que la formación del profesional del siglo XXI debe estar estrechamente vinculada con el mundo del trabajo desde el inicio de la carrera. Por eso combinamos la teoría con la práctica a través de visitas a startups, empresas públicas y privadas, casos reales en el aula y clínicas con especialistas del sector productivo. Además, trabajamos junto a cámaras empresarias y otras organizaciones para acercar a los estudiantes a las dinámicas del mercado y desarrollamos programas de inmersión laboral que les permiten vivir experiencias concretas dentro de las empresas antes de graduarse.
P.: ¿Qué intereses observan hoy entre los estudiantes que quieren emprender?
F.C.: Lo que más aparece son los negocios digitales. Muchos quieren desarrollar su propia startup, crear plataformas de e-commerce, construir una marca personal o lanzar proyectos con alcance internacional. Existe un enorme interés por conectarse con el mundo a través de la tecnología. Al mismo tiempo, tratamos de mostrarles que emprender implica mucho más que abrir una cuenta en redes sociales o crear una página web. Hace falta formación, experiencia, conocer de estrategia, comunicación y marketing para construir un proyecto sostenible.
La universidad busca preparar a los alumnos para un escenario en constante transformación, incorporando herramientas como la inteligencia artificial, pero sin perder de vista que lo más importante sigue siendo enseñar a pensar, porque esa capacidad les permitirá adaptarse a los desafíos que plantea el mundo del trabajo en el futuro.
Camerano, rectora de la UEAN, analizó cómo la IA transforma los negocios y el empleo.
Mariano Fuchila
P.: La inteligencia artificial ocupa cada vez más espacio dentro de las empresas. ¿Cree que puede reemplazar al talento humano?
F.C.: No. Yo no creo que la inteligencia artificial vaya a reemplazar a las personas. Puede aportar información, construir escenarios, analizar datos y mejorar la productividad, pero las ideas siguen siendo humanas. Siempre digo que la IA puede darte datos y ayudarte a planificar distintos escenarios, pero la decisión final, la creatividad, la capacidad para interpretar un contexto y encontrar una oportunidad siguen siendo humana, sigue dependiendo de las personas.
Hoy formamos para entornos híbridos y eso es algo que muchos estudiantes todavía no terminan de comprender. Se habla mucho de inteligencia artificial, y está muy bien que así sea. Tenemos que incorporarla, utilizarla y aprovechar todo su potencial. Pero siempre digo que fue creada por personas. Somos nosotros quienes desarrollamos, mejoramos y ampliamos sus capacidades. Por eso lo más importante sigue siendo enseñar a pensar.
P.: ¿Cómo es el liderazgo actual?
F.C.: En cuanto al liderazgo, hoy se habla muchísimo del tema y creo que existen distintos niveles y formas de ejercerlo. En el mundo de los negocios el liderazgo tiene que ser integral, un liderazgo 360. Eso implica, en primer lugar, contar con un conocimiento técnico sólido. Quien conduce una organización debe conocer profundamente el sector en el que trabaja. En mi caso, para conducir una universidad tengo que saber de educación. Pero además el liderazgo necesita algo todavía más importante: un propósito.
Un líder tiene que saber hacia dónde quiere llevar a su organización, esa es la clave. Cuando existe claridad respecto del propósito, resulta mucho más sencillo construir equipos y definir una estrategia. Ya no funciona el modelo del líder que cree saberlo todo, que concentra todas las decisiones o que ejerce el poder desde estructuras rígidas. Hoy el liderazgo es más colaborativo, más horizontal y mucho más orientado al desarrollo de las personas. Eso no significa que un líder no pueda cambiar de rumbo cuando las circunstancias lo requieren. Puede ampliar objetivos o redefinir estrategias si aparecen nuevas oportunidades, lo que no puede hacer es transmitir permanentemente dudas sobre el rumbo de la organización o generar incertidumbre constante dentro de los equipos.
P.: ¿Qué desafíos representa liderar en tiempos de IA?
F.C.: Las organizaciones necesitan líderes que formen equipos, desarrollen personas y aprovechen la inteligencia artificial como una herramienta para potenciar el talento humano, no para reemplazarlo. El liderazgo tiene que ayudar a que las personas piensen mejor, tomen mejores decisiones y encuentren oportunidades. Ahí está la verdadera ventaja competitiva.
Para la rectora de la UEAN, la inteligencia artificial potenciará la productividad de las empresas, pero las decisiones, la creatividad y el liderazgo seguirán dependiendo de las personas.
Mariano Fuchila
P.: Entonces, ¿cuál es el diferencial de los profesionales en esta nueva etapa?
F.C.: La capacidad de pensar. La información hoy está disponible con un clic, pero el conocimiento requiere análisis, criterio y reflexión. Ahí está el verdadero valor agregado. La inteligencia artificial debe ayudarnos a pensar mejor, no a dejar de pensar. Cuanto más desarrollemos el pensamiento crítico, mejores decisiones podremos tomar dentro de una empresa.
Si logramos formar estudiantes con una base sólida y con pensamiento crítico, van a poder desenvolverse en cualquier contexto, incluso en aquellos que hoy todavía no podemos imaginar. La inteligencia artificial puede ayudar a resolver la hoja en blanco y acelerar muchos procesos. Lo que sigue siendo irremplazable es la mirada creativa de la persona. Lo que realmente espero de un colaborador es su interpretación del contexto, su capacidad para comprender el ecosistema en el que trabaja y para enriquecer aquello que la inteligencia artificial propone.
P.: ¿Cómo cambia eso el rol de las universidades?
F.C.: Nos obliga a acercar mucho más la formación al mundo del trabajo. Desde el primer año buscamos que los estudiantes conozcan empresas, startups, organizaciones públicas y privadas. Queremos que combinen teoría y práctica desde el inicio de la carrera.
También impulsamos programas de inmersión laboral y trabajamos junto a empresas para que los estudiantes puedan vivir experiencias reales antes de graduarse.
P.: ¿Qué falta para fortalecer el vínculo entre la universidad y el mercado laboral?
F.C.: Hace falta una articulación mucho más profunda entre universidades, empresas y Estado. Tenemos que definir qué perfiles profesionales necesita el país en los próximos años y trabajar juntos para formarlos. Yo siempre digo que si un estudiante pasa por la universidad y no mejora sus oportunidades de conseguir un empleo o crecer profesionalmente, entonces estamos fallando como sistema educativo. Muchos estudiantes llegan a la universidad sin las herramientas necesarias para sostener sus estudios, lo que luego limita sus posibilidades de acceder a empleos formales y de calidad.
Necesitamos construir una mesa de trabajo entre los distintos actores de la sociedad para discutir qué país queremos, qué sociedad queremos construir y cómo queremos que la Argentina dialogue con el resto del mundo. No alcanza con modificar un plan de estudios, reducir la carga horaria o reconocer trayectos formativos. Las universidades tenemos que dialogar con los institutos de educación superior, con los institutos de formación docente, con otras universidades, con el Gobierno y con el sector productivo. Pero ese diálogo debe traducirse en políticas públicas concretas. De lo contrario, queda solamente en el plano discursivo.