Muchos sueñan con llegar a Hollywood, ser famosos y ganar millones de dólares, pero no todos lo consiguen. El caso de Ty Warner es bastante peculiar: el éxito ante las cámaras jamás llegó, aunque sí encontró la receta para forjar un imperio capaz de generarle cantidades absurdas de dinero.
Fracasó como actor, pero creó un imperio de hoteles y juguetes y hoy tiene u$s6.000 millones: quién es Ty Warner
Tras ver su sueño frustrado, consiguió la receta para crear uno de los juguetes más vendidos de la historia y ganar una fortuna.
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El empresario logró imponerse pese a que su sueño era ser una estrella de cine.
Todo empezó gracias al trabajo que tuvo que aceptar luego de fracasar en la industria del cine. Allí aprendió un oficio que le permitió crear un juguete y dar el primer paso para convertirse en uno de los empresarios más exitosos que se hayan visto.
La infancia de Ty Warner y su sueño frustrado de ser estrella de cine
Ty Warner nació en Chicago en 1944, pero de joven no pensaba en fabricar juguetes. Después de dejar la universidad en el primer año, se mudó a Los Ángeles con la idea de convertirse en actor. El plan no funcionó y terminó de regreso en su ciudad.
Ese regreso lo acercó al rubro que después lo haría millonario. Entró en Dakin, una compañía dedicada a fabricar peluches con licencias de Warner Bros. y Disney, y pasó cerca de dos décadas dentro de la empresa. Allí aprendió cómo se vendían, producían y movían esos productos en los comercios.
Su salida no fue tranquila. A mediados de los años ochenta fue despedido tras ser acusado de intentar vender juguetes propios a clientes de Dakin. Después pasó un tiempo en Italia y volvió con una decisión fuerte: hipotecó su casa, puso sus ahorros y creó Ty Inc.
Beanie Babies: el juguete que lo convirtió en millonario
Ty Inc. lanzó Beanie Babies en 1993. Eran peluches pequeños, con bolitas en el interior, poco relleno y un precio accesible: al principio se vendían por alrededor de u$s5. Entre los primeros modelos estaban Legs la Rana, Squealer el Cerdo y Patti el Ornitorrinco.
Warner tomó una decisión clave para el negocio: no apoyarse en las grandes cadenas. Prefirió vender en tiendas independientes y manejar con cuidado la cantidad de muñecos disponibles. De esa manera, muchos modelos se volvieron más difíciles de conseguir.
También retiraba personajes de circulación sin demasiada anticipación. Cuando uno dejaba de venderse, muchos compradores empezaban a buscarlo como pieza de colección. Internet empujó todavía más esa fiebre, con sitios de intercambio, consejos entre fanáticos y ventas online.
En el pico de popularidad, Ty Inc. llegó a tener ganancias anuales de u$s700 millones sobre ingresos de u$s1.400 millones. Lo llamativo era que el fenómeno no dependía de una película, una serie ni una licencia famosa: Beanie Babies creció con personajes propios, lanzamientos limitados y compradores convencidos de que esos peluches podían valer cada vez más.
De los peluches a los hoteles: cómo multiplicó su fortuna
Con las ganancias de Beanie Babies, Warner empezó a invertir en hoteles de lujo. En 1999 pagó u$s275 millones por el Hotel Four Seasons de Nueva York y después destinó u$s120 millones a renovarlo.
Ese movimiento cambió la escala de sus negocios. El capital surgido de peluches de u$s5 pasó a estar puesto en edificios, terrenos y complejos exclusivos. En el caso del Four Seasons de Nueva York, además, se quedó con el terreno y el edificio.
Después sumó otros lugares de alto valor. Compró el Four Seasons Resort The Biltmore Santa Bárbara por u$s150 millones y Rancho San Ysidro, en Montecito, por otros u$s150 millones. También incorporó Las Ventanas al Paraíso, en Los Cabos, Kona Village Resort, en Hawái, y el Montecito Country Club.
La jugada consistió en aprovechar el momento más fuerte de la compañía juguetera para entrar en propiedades difíciles de igualar. Warner no se limitó a guardar lo ganado con Beanie Babies: lo llevó a hoteles, resorts y campos de golf, donde el valor depende de la ubicación, el nombre y el tipo de público que reciben.
El patrimonio de Ty Warner
El patrimonio neto de Ty Warner es de u$s6.000 millones, según distintos medios especializados en el tema. La cifra está ligada a Ty Inc., la compañía creada después de dejar Dakin, y a los hoteles, resorts y campos de golf adquiridos con las ganancias del negocio de los peluches.
Entre sus bienes más importantes figuran el Four Seasons de Nueva York, Rancho San Ysidro, Four Seasons Resort The Biltmore Santa Bárbara, Kona Village Resort, Las Ventanas al Paraíso y el Montecito Country Club.
Warner también tuvo problemas legales por evasión fiscal. En 2014 fue condenado a dos años de libertad condicional por mantener dinero en una cuenta en el extranjero que llegó a acumular u$s107 millones. Antes de la sentencia, ya había pagado u$s53 millones en una multa civil y u$s27 millones en impuestos atrasados.
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