Periodista: Uno de los temas recurrentes del Coloquio de IDEA fueron las inversiones. Hay anuncios muy importantes, sobre todo en agro, minería y energía. Sin embargo, cuando se miran las estadísticas, la inversión efectiva sigue siendo baja. ¿Cómo se explica esa diferencia entre los anuncios y la realidad?
Horacio Reyser: Creo que, además del agro, por primera vez hay sectores adicionales, como energía y minería, que van a generar exportaciones de una magnitud muy importante para la Argentina. Eso es una realidad y va a ocurrir. El aumento de las exportaciones en esos sectores va a venir de la mano de las inversiones. Pero, en la práctica, la inversión extranjera directa en Argentina sigue siendo muy baja. Si miramos Brasil, recibió alrededor de u$s77.000 millones de inversión extranjera directa en 2025. Argentina está muy lejos de esos niveles.
Hubo momentos en los que Argentina llegó a captar una proporción muy importante de la inversión extranjera directa de América Latina. Para que ahora se materialice todo este potencial exportador, la inversión tiene que ocurrir. Por ahora tenemos anuncios. Algunos corresponden a compañías locales y una parte importante será de empresas extranjeras. Esas inversiones se van a materializar en la medida en que se consolide el rumbo económico. Y eso todavía no está claro.
P: Hay anuncios muy importantes dentro del RIGI y los primeros desembolsos ya comenzaron. ¿Qué puede pasar con esos proyectos si cambia el rumbo económico?
H.R.: Una parte de esas inversiones ya se está haciendo. Son proyectos muy grandes de infraestructura, de perforación de petróleo y gas y otros que están avanzando. Esas inversiones ya son responsables, en parte, del aumento de las exportaciones de petróleo y gas. Los anuncios vinculados con el RIGI son muchos y tienen que materializarse a lo largo del tiempo.
Si cambia el rumbo económico, va a depender de qué tipo de cambio se produzca. Si hubiera, por ejemplo, una vuelta a controles de capitales que impidieran distribuir dividendos, claramente habría inversiones que podrían no ejecutarse. Creo que la apuesta es a la continuidad del rumbo económico. Pero existen dudas, y eso es lo que está mostrando el mercado a través del riesgo país.
P: ¿Por qué subió tanto el riesgo país?
H.R.: Porque existe temor a que el rumbo económico no termine de consolidarse.
P: ¿Vamos a fluctuar entonces durante todo el próximo año hasta las elecciones?
H.R.: Creo que sí. Por lo menos hasta ahora no vemos por parte del oficialismo movimientos destinados a transmitir que la continuidad del rumbo está garantizada. No se ve al Gobierno buscando acuerdos que muestren al mercado que no existe el riesgo de volver hacia atrás. Creo que eso influye.
P: Usted fue funcionario durante el gobierno de Mauricio Macri y una de sus tareas era hablar con inversores internacionales. ¿Qué pregunta hoy el mundo sobre la Argentina?
H.R.: Básicamente pregunta una cosa: ¿los argentinos decidieron continuar con este rumbo o existe la posibilidad de volver hacia atrás? Esa es la gran pregunta.
P: ¿Y cuál es su respuesta?
H.R.: Que todavía no está claro. No está garantizada la reelección del presidente Milei ni tampoco la elección de alguien que mantenga este rumbo económico, entendido como un rumbo proinversión, con reglas claras y continuidad. Eso todavía no está claro y por eso se mueve tanto el riesgo país.
Creo que durante el próximo año la política argentina tiene que poder cimentar y transmitir que Argentina tomó una decisión definitiva. Cuanto antes pueda eliminarse parte de esa incertidumbre, mejor será para el país.
Me parece que el Gobierno confía mucho en que esa continuidad electoral se va a producir. Pero una cosa es considerar que existe una mayoría social que quiere continuar con el cambio y otra es que esa mayoría esté organizada dentro de una estructura política que garantice una victoria en 2027.
P: Durante el gobierno de Macri también se planteó una polarización entre ese modelo y el kirchnerismo. Finalmente ganó Alberto Fernández. ¿Existe el riesgo de cometer el mismo error político al mantener viva esa polarización?
H.R.: Creo que son dos momentos diferentes. En el caso del presidente Macri hubo una derrota y después una recuperación electoral que le permitió llegar al 40% de los votos, aunque no alcanzó para ser reelecto. Ahora es distinto porque no estamos atravesando una crisis económica de aquella magnitud. Creo que vamos a transitar un escenario de estabilidad macroeconómica.
Lo que estamos perdiendo es una oportunidad para consolidar una propuesta política que elimine parte de la incertidumbre. Nunca se puede eliminar completamente, pero en Argentina para ganar un balotaje se necesita superar el 50%. Entonces, el mercado mira cómo sería un eventual balotaje entre Milei, o un candidato que represente la continuidad del rumbo económico, y una alternativa peronista. Mira quién puede construir ese 50%.
El Presidente habló de que una amplia mayoría de los argentinos ya eligió el cambio. No me parece que eso esté tan claro en las encuestas. Si estuviera absolutamente consolidado, probablemente el riesgo país estaría mucho más bajo.
P: El adelantamiento de la discusión electoral también puede frenar inversiones locales y extranjeras. ¿Qué efecto puede tener sobre la actividad?
H.R.: Por un lado hay una buena noticia: no creo que vayamos a tener grandes fluctuaciones o corridas. El Gobierno hizo muy bien algunas cosas, fundamentalmente el equilibrio fiscal y el trabajo para bajar la inflación. Eso es positivo.
Por otro lado, no estamos viendo un crecimiento importante del empleo formal. Como se discutió también en el Coloquio de IDEA, lo que creció es principalmente el empleo informal. No creo que eso vaya a modificarse sustancialmente de acá a 2027.
P: ¿Cómo ve la actividad durante lo que queda de este año y el próximo? ¿Y qué perspectivas observa para el mercado interno?
H.R.: Creo que este año Argentina va a tener un nivel récord de exportaciones, cerca de los u$s100.000 millones. Eso sería muy relevante para el país. Y creo que las exportaciones van a seguir creciendo. Por los precios internacionales de los commodities y por su dotación de recursos, Argentina está muy bien posicionada en tres sectores: agro, minería y petróleo y gas. Ese proceso va a continuar.
En cambio, para la industria, el comercio y la construcción, sin financiamiento y sin crédito es difícil despegar mucho más. No sé qué herramientas de financiamiento puede ofrecer el Gobierno sin recurrir a subsidios. Es un desafío complejo. Además, las tasas de interés son altas y el riesgo país encarece todavía más el financiamiento.
La economía está creciendo, pero ese crecimiento todavía no se percibe con la misma intensidad en la actividad cotidiana. De todos modos, hay algo que también hay que rescatar: no estamos en una recesión violenta. Necesitamos que el PBI crezca mucho más. Ojalá en 2027 Argentina pueda crecer bastante más de lo que viene creciendo. Hoy no es lo que muestran las proyecciones, pero es lo que esperaría.
P: Para cerrar: una cosa buena y una mala del gobierno de Javier Milei.
H.R.: Una cosa buena es la tenacidad y la convicción para sostener los objetivos que se propuso, fundamentalmente el equilibrio fiscal y el combate contra la inflación. Y una mala es la falta de institucionalidad en algunos aspectos, algunos ataques a la libertad de expresión y, sobre todo, no haber buscado cimentar con otras fuerzas políticas la continuidad del rumbo económico.
Creo que ese es un precio que puede llegar a ser muy caro para los argentinos si no se hace. No tenemos la bola de cristal, pero hubiera preferido, y todavía preferiría, que se buscara esa continuidad a través de acuerdos políticos, como intentó representar en algún momento el Pacto de Mayo.
Eso permitiría cimentar el cambio para que no tengamos un riesgo país en torno de los 600 puntos, sino un mercado que empiece a descontar que Argentina va a continuar con un programa económico como el actual. Hoy todavía existe incertidumbre. Y creo que podría pensarse una estrategia diferente para reducirla.