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29 de julio 2026 - 13:54

Hoteles en alerta: la ocupación ronda el 65% y las cadenas trazan estrategias para sobrevivir

En Buenos Aires, la ocupación mejoró frente a 2025, aunque sigue por debajo de niveles de prepandemia. Costos, reservas de último momento y menor estadía preocupan.

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Las reservas de último momento, las estadías más cortas y el aumento de los costos obligan a los hoteles a reconfigurar sus estrategias comerciales para sostener la ocupación

Pexels

La hotelería porteña atraviesa una recuperación parcial de la demanda, aunque todavía muy lejos de traducirse en una mejora de la rentabilidad. La ocupación hotelera en la Ciudad de Buenos Aires ronda actualmente el 65%. Algunos eventos permitieron sostener la actividad durante julio, pero el sector continúa bajo presión por el fuerte incremento de los costos operativos, las reservas de último momento, la reducción de las estadías y una competencia que considera desigual con los alquileres temporarios.

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A ese escenario se suma otra característica que modifica el negocio: los hoteles venden un servicio con varios meses de anticipación, mientras afrontan gastos que recién conocen cuando el huésped ya pasó por el establecimiento. Esa combinación obliga a reconfigurar estrategias comerciales, ajustar estructuras y postergar inversiones.

Gabriela Akrabian, presidenta de la Cámara de Hoteles de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), explicó que la actividad atraviesa un momento complejo pese a la mejora observada respecto del año pasado. Señaló: "El sector sobrevive con endeudamiento, posterga inversiones y ajusta los costos todo lo posible. Si bien julio todavía no terminó, la ocupación promedio ronda el 65%. Es un resultado mejor que el de 2025, pero todavía no alcanza los niveles de 2024 y mucho menos los registros previos a la pandemia", señaló.

La dirigente precisó que el principal impulso del mes no surgió de las vacaciones de invierno sino de la realización de la Exposición Rural, que generó un importante movimiento de visitantes en CABA.

En la misma línea, Alejandra Rodríguez Díaz, integrante del Comité Ejecutivo de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEHGRA), señaló que el comportamiento del mercado cambia según la categoría del establecimiento y la zona donde se encuentra ubicado.

Indicó: "Los hoteles de dos y tres estrellas registran niveles de ocupación de entre 45% y 50%, mientras que los de cuatro estrellas superan el 60%. En Palermo los porcentajes suelen ser superiores por la demanda que concentra ese barrio".

También advirtió que julio, tradicionalmente uno de los mejores meses para la actividad, terminó por debajo de las expectativas. "La demanda respondió muy bien durante el fin de semana largo del 9 de Julio y posteriormente con la Exposición Rural. Después volvió a caer. Además, cada vez observamos estadías más cortas y muchas reservas de último momento", explicó Rodríguez Díaz.

Eventos que sostienen la actividad

Las fuentes coinciden en que la agenda de congresos, exposiciones y ferias volvió a transformarse en uno de los principales motores de la hotelería porteña.

Vista hacia la Avenida 9 de Julio desde un cuarto. Las tarifas varían según la categoría, la ubicación y la demanda. En CABA, un hotel de tres estrellas parte de unos $55.000 por persona y uno de cuatro estrellas desde $65.000

La Exposición Rural volvió a confirmar ese fenómeno. Durante esos días numerosos hoteles incrementaron significativamente su ocupación, especialmente en Palermo y zonas cercanas, aunque el efecto desapareció una vez finalizado el evento.

A eso se suma otro fenómeno que preocupa: las reservas llegan cada vez más cerca de la fecha de ingreso. Camilo Suárez, presidente de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) de Buenos Aires, advirtió: "La planificación prácticamente desapareció. Hoy muchas reservas ingresan apenas tres días antes del viaje. Eso dificulta toda la administración comercial del hotel".

Rodríguez Díaz coincidió en que existe muy poca demanda anticipada, situación que obliga a modificar permanentemente las estrategias de comercialización y administración de tarifas.

Cuánto cuesta dormir en un hotel

A diferencia de otros servicios turísticos, las tarifas hoteleras cambian permanentemente según la ocupación, la categoría, la ubicación y las condiciones de contratación.

Por ese motivo, las entidades del sector evitan establecer valores únicos, aunque reconocen referencias para quienes buscan alojarse en Buenos Aires.

Rodríguez Díaz explicó que un hotel de tres estrellas ubicado en la zona de Microcentro ofrece habitaciones dobles desde aproximadamente $55.000 por persona, mientras que un establecimiento de cuatro estrellas parte de unos $65.000 por persona.

Sin embargo, aclaró que esos valores pueden modificarse por promociones, compra anticipada, tarifas no reembolsables o la incorporación de distintos servicios. Sostuvo: "Las tarifas son dinámicas. Existen diferencias según incluyan desayuno, si permiten cancelación o si corresponden a promociones especiales".

Desde el sector remarcaron además que actualmente el pasajero debe prestar mucha atención a la información publicada en los distintos portales de reservas. Según Suárez, no todas las plataformas muestran claramente qué incluye el precio final.

La ocupación hotelera mostró una mejora durante 2026, aunque el sector asegura que el aumento de los costos impide recuperar los niveles de rentabilidad previos a la pandemia

"Cuando la compra no se realiza directamente con el hotel es importante verificar si la tarifa contempla desayuno, impuestos u otros cargos. En algunos casos no queda claro que después deben sumarse IVA, city tax (tasa turística) u otros conceptos", explicó.

Qué gastos pueden modificar el precio final

El valor publicado rara vez representa el costo definitivo de una estadía. Además del alojamiento, numerosos establecimientos comenzaron a separar distintos servicios para que cada huésped pague únicamente aquello que realmente utiliza.

Estacionamiento, desayuno, late check out, lavandería o servicios adicionales pueden contratarse individualmente según las necesidades del pasajero.

Akrabian sostuvo que esa modalidad permite ofrecer tarifas iniciales más competitivas. "Muchos hoteles optaron por desglosar los servicios. Algunos pasajeros prefieren pagar solamente aquello que utilizan, mientras otros siguen eligiendo paquetes completos. Hoy ambas alternativas conviven", explicó.

Rodríguez Díaz agregó que también resulta fundamental revisar previamente las políticas de cancelación y confirmar si la tarifa publicada corresponde al precio final o si todavía restan impuestos por incorporar. Añadió: "Generalmente toda esa información figura detallada para evitar inconvenientes posteriores con el cliente".

Competencia con los alquileres temporarios

El crecimiento de los departamentos destinados al alquiler temporario representa otra preocupación para el sector, que reclama reglas de competencia similares.

Akrabian afirmó que los hoteles cinco estrellas sostienen mejor la ocupación porque ofrecen un servicio diferencial, aunque las categorías intermedias enfrentan una competencia directa con los alquileres temporarios: "Brindamos un servicio similar, pero la hotelería mantiene controles y regulaciones que no siempre alcanzan a los departamentos. Además aparecen más denuncias por estafas, problemas de seguridad y falta de controles sobre los pasajeros".

Rodríguez Díaz agregó que muchos viajeros optan por departamentos para reducir gastos de alojamiento y gastronomía. Al mismo tiempo, la sobreoferta obliga a los hoteles de mayor categoría a bajar tarifas. "Los cinco estrellas compiten con los cuatro y los cuatro con los tres, que son los más perjudicados", indicó.

Estrategias para sostener la actividad

Cada establecimiento adapta su estrategia comercial según su realidad. Promociones por compra anticipada, acuerdos con agencias, tarifas flexibles y paquetes especiales forman parte de las herramientas más utilizadas.

La gastronomía continúa como uno de los principales diferenciales de los hoteles tradicionales frente al crecimiento de los alquileres temporarios

Sin embargo, Akrabian consideró que las promociones bancarias resultan costosas y reclamó una reducción de las comisiones que aplican los distintos intermediarios sobre la tarifa final.

Rodríguez Díaz agregó que muchos hoteles también comenzaron a ofrecer servicios por separado, como desayuno o cochera, para que cada huésped pague únicamente por las prestaciones que utiliza.

Costos que crecen por encima de las tarifas

La mejora de la ocupación todavía no se traduce en una recuperación de la rentabilidad. Salarios, energía, alimentos, lavandería, mantenimiento e impuestos aumentaron durante el último año por encima de lo que los hoteles pudieron trasladar a las tarifas sin afectar la demanda.

A eso se suma una particularidad del negocio: los hoteles venden habitaciones con semanas o meses de anticipación, pero afrontan costos que desconocen al momento de fijar el precio.

"En marzo vendo una habitación para julio y el gas que necesito para calefaccionar esa estadía lo pago en agosto a un precio imposible de prever. Entonces, ¿cuál es el valor real de esa habitación?", planteó Suárez.

Sostuvo que el mayor peso dentro de la estructura corresponde a los salarios porque la hotelería depende del trabajo de recepción, limpieza, mantenimiento y gastronomía, tareas que "no pueden reemplazarse por máquinas ni por inteligencia artificial".

Rodríguez Díaz coincidió en que los servicios y los salarios son hoy los principales factores de presión: "Las tarifas no crecieron al mismo ritmo que los costos operativos porque la oferta supera a la demanda. Ese desfasaje reduce el margen y termina afectando las inversiones".

Un semestre con incertidumbre

Las expectativas para la segunda mitad del año dependen de la evolución del dólar, el turismo regional, el consumo interno y la realización de congresos y espectáculos.

El desayuno, la cochera y otros servicios pueden modificar el valor final de la estadía, por lo que los hoteles recomiendan revisar qué incluye cada tarifa antes de reservar

A ese escenario se suma el impacto del cierre programado del Aeropuerto Internacional de Ezeiza durante semanas de alta demanda. "Muchos eventos ya se postergaron o cancelaron y eso genera incertidumbre en uno de los períodos históricamente más fuertes para la actividad", advirtió Akrabian, quien también remarcó que la pérdida de poder adquisitivo redujo las vacaciones largas y favoreció las escapadas de fin de semana.

Rodríguez Díaz coincidió en que el panorama continúa abierto. Concluyó: "El turismo es una actividad muy sensible. Cualquier cambio económico impacta de inmediato sobre las reservas. Los eventos ayudan, pero todavía existe poca demanda anticipada y falta conocer cómo evolucionará el turismo internacional y el consumo interno".

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