La histórica cooperativa láctea SanCor atraviesa un momento decisivo. Tras la intimación judicial a presentar una salida concreta, la firma radicó en el Juzgado Civil y Comercial de la 4ª Nominación de Rafaela un plan de crisis que busca frenar su derrumbe operativo y financiero. La estrategia combina alianzas industriales, reducción de personal, venta de activos y acuerdos con acreedores, con el objetivo de sostener la continuidad de la empresa y evitar una liquidación forzada.
Deudas millonarias y producción mínima
El documento de 11 páginas, elevado por su apoderado Mariano Vainman, reconoce que SanCor perdió casi 60% de sus ingresos en el último año y que no accede a crédito bancario por su situación concursal. La deuda total supera los u$s400 millones, con pasivos laborales que ascienden a $83.000 millones, entre salarios atrasados, aportes y aguinaldos impagos.
En este contexto, la cooperativa plantea un esquema gradual: primero alcanzar un equilibrio operativo, es decir cubrir los costos mensuales con la facturación corriente, y en una segunda etapa avanzar con la venta de bienes no productivos –incluidas plantas inactivas, depósitos y propiedades– para generar liquidez.
La crisis se refleja en la actividad: de los 3 millones de litros de leche diarios que procesaba en su auge, SanCor apenas alcanza hoy los 550.000 litros, en gran parte bajo la modalidad de producción a fasón para terceros como Elcor (Tonadita), Saputo, San Ignacio y La Tarantela. De las 14 plantas industriales que llegó a operar, hoy funcionan seis con niveles muy bajos y frecuentes paradas.
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La presentación judicial será analizada en los próximos días por el juez Guillermo Adrián Vales.
Ajuste de personal y alianzas industriales
El plan reconoce que el gasto en personal es el rubro más pesado de su estructura. SanCor propone reducir la plantilla de casi 940 trabajadores a poco más de 630 empleados, con un esquema de “jornadas libres” y recortes en administración. En paralelo, apuesta a reforzar convenios con terceros para elaborar productos con marcas ajenas y compartir rentabilidad en la compra de insumos.
Actualmente, la planta de Devoto trabaja al 50% de su capacidad en mantecas y cremas, Balnearia y La Carlota procesan quesos al 60% y 50% respectivamente, mientras que Gálvez y Sunchales operan en niveles mínimos. El plan también contempla reactivar San Guillermo, paralizada tras conflictos gremiales.
La dirigencia de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (ATILRA) advirtió que el plan implica nuevos recortes laborales en un escenario donde ya se acumulan despidos, suspensiones y salarios adeudados. Los trabajadores habían votado semanas atrás la decisión de pedir la quiebra de la empresa por incumplimientos reiterados.
La presentación judicial será analizada en los próximos días por el juez Guillermo Adrián Vales, quien deberá definir si acepta los lineamientos o exige nuevas correcciones. En caso de fracasar, SanCor podría enfrentar un proceso de liquidación forzada, que conlleva el desguace de activos para pagar a los acreedores.
De prosperar la propuesta, la cooperativa intentará ganar tiempo y buscar inversores que le permitan superar el concurso. De lo contrario, SanCor, que alguna vez fue emblema del sector lácteo argentino, podría desaparecer definitivamente.
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