La ley de alquileres reedita por enésima vez la polémica entre propietarios y pequeños inversores, por un lado, y los inquilinos de vivienda por el otro.
El proyecto de ley de alquileres reedita la polemica entre propietarios e inquilinos.
La ley de alquileres reedita por enésima vez la polémica entre propietarios y pequeños inversores, por un lado, y los inquilinos de vivienda por el otro.
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Un verdadero pantano donde ambas partes tienen parte de razón en sus argumentos pero sin chance de solución de fondo porque en definitiva no se sale la lógica de un esquema completamente ineficiente y obsoleto que los enfrenta y perjudica por igual.
El propietario no obtiene una renta atractiva y carga con costos obscenos de comisiones de los intermediarios, que son los unicos que siempre ganan sin riesgo, gastos de mantenimiento crecientes y poco transparentes, sumado al conflicto permanente con cada renovación de contrato
El inquilino por su parte se encuentra con los mismos costos de intermediación ridiculos, desprotección y requisitos incumpllibles, con el agregado muchas veces de baja calidad y mala administración de los inmuebles.
Por otro lado, históricamente, la falta de condiciones para un flujo de creditos hipotecarios sostenibles en el mediano / largo plazo y la escasa ineficiente asignación de recursos públicos directos para la construcción de viviendas, agrava esta situación al dejar sin opción de propiedad a franjas cada vez mayores de la población demandante de vivienda.
El estímulo para la generación de una oferta de alquiler en condiciones de costo, plazo, volumen y modalidades razonables y accesibles debe poder ser una salida para romper este circulo vicioso, que sin embargo choca con una resistencia “cultural” bastante arraigada en nuestro medio, como es la del “sueño del techo propio”, concepto aspiracional que también impacta en el ideario de la clase política que busca prioritariamente pensar alternativas, siempre escasas, caras e ineficientes, para asegurar acceso a la propiedad de la vivienda en lugar de buscar priorizar el acceso a vivienda de calidad y en condiciones justas.
Sin embargo hay chance de desarrollar un esquema alternativo que permita terminar con este drama y enfrentamiento esteril entre propietario e inquilino, rompiendo la lógica de un negocio con demasiados intermediarios e ineficiencias. Un esquema que, con diversas variantes, esta desde hace decadas probado en muchos países desarrollados y en desarrollo.
La idea es básica y sencilla, están dadas las condiciones para poder desarrollarla y desde hace ya algún tiempo hemos venido estudiando y trabajado en el esquema para poder eventualmente llevarla adelante en nuestro país.
La ley de financiamiento productivo (ley 27.440) y su reglamentación, terminó de despejar algunas inconsistencias normativas y, especialmente, impositivas que hacían inviable el armado de fondos de inversión destinados a fines específicos.
Un fondo de inversión bajo esta normativa es una herramienta eficiente que permitiría el desarrollo de proyectos de vivienda de calidad destinadas al alquiler en condiciones lógicas y transparentes debidamente reguladas que garanticen una solución equitativa al problema.
Los roles que jugarían en este mecanismo serían:
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(*) Socio fundador MAHE Desarrollos Inmobiliarios / Consultor económico financiero
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