La mora empresaria volvió a ocupar un lugar central en la discusión económica. En los últimos meses, el deterioro del crédito a las empresas dejó de ser un dato de los balances bancarios para convertirse en una señal seguida de cerca por analistas, bancos y autoridades. La explicación más inmediata es mirar la actividad: si las ventas caen, las empresas enfrentan más dificultades para pagar sus deudas. Pero los datos agregados y sectoriales muestran una historia más matizada.
El nuevo mapa de la mora empresaria: la actividad económica no explica todo
La irregularidad crediticia de las empresas privadas aumentó. Aunque la actividad económica suele ser la primera explicación, los datos agregados y sectoriales sugieren que el deterioro responde a una combinación más amplia de factores.
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La irregularidad crediticia de las empresas privadas aumentó de 2,6% a 4,6% entre comienzos y fines de 2025.
La irregularidad crediticia de las empresas privadas aumentó de 2,6% a 4,6% entre comienzos y fines de 2025. La actividad económica se mencionó como posible explicación. Pero los datos agregados parecen contradecir esta hipótesis. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) creció 2,2% desde el cuarto trimestre de 2024 hasta el cuarto trimestre de 2025. Si la economía en su conjunto se expandió, cuesta atribuirle a esa sola variable agregada la mayor parte del aumento en la irregularidad crediticia.
No obstante, podría ocurrir que la transformación económica estuviese teniendo un impacto desigual sobre la actividad de los distintos sectores. Los sectores más golpeados por la transformación, que se están contrayendo, podrían estar entonces enfrentando más dificultades para pagar sus deudas y, de esta manera, estar presionando al alza la mora. Una primera mirada parece consistente con esta idea. Los sectores que menos crecieron son, en promedio, los que mostraron un mayor aumento de la irregularidad (Gráfica 2).
Gráfica 1. La irregularidad del crédito empresario en 2025
El indicador se construye con datos trimestrales por actividad económica. Surge de restar a los préstamos totales aquellos clasificados como normales y dividir el resultado por el total. Por disponibilidad estadística, incluye todo lo que no está en situación normal.
Sin embargo, los datos también quitan fuerza a esta hipótesis. De los 10 sectores con mayor aumento de la irregularidad, solo 3 registraron una contracción económica. Además, el ejercicio sectorial muestra que la relación existe, pero es limitada: los sectores con menor crecimiento mostraron mayor deterioro, pero la actividad explica solo una parte del aumento de la irregularidad (Gráfica 2).
Cuando se quita el efecto del desempeño de la actividad sectorial, queda una parte importante del deterioro que parece responder a otros factores. La irregularidad de un sector habría aumentado 4,38 puntos porcentuales incluso si su actividad no hubiese cambiado. Este valor es elevado, considerablemente mayor al de un período con una menor penetración del crédito, por ejemplo, entre el tercer trimestre de 2021 (cuando terminó el tratamiento regulatorio excepcional por la pandemia) y el cuarto de 2023 (antes de la asunción del nuevo gobierno).
Gráfica 2. La actividad no alcanza para explicar el aumento de la irregularidad
La gráfica relaciona el crecimiento de la actividad con el aumento de la irregularidad crediticia. Los sectores con menor crecimiento tendieron a mostrar mayor deterioro, pero una parte importante del aumento de la irregularidad queda sin explicar por la actividad.
Esa diferencia respecto de un período de menor penetración crediticia, junto con el hecho de que una parte importante de la irregularidad no pueda explicarse por la actividad sectorial, sugiere que operan otros factores. La mayor mora podría estar vinculada con la transición hacia un régimen en el que el crédito vuelve a ocupar un lugar más relevante y en el que bancos, empresas y reguladores todavía están ajustando sus decisiones.
En la práctica, esa transición implica que, en un contexto donde el financiamiento al sector público pierde centralidad, el crédito al sector privado gana peso en los balances bancarios, ampliando el acceso al financiamiento, pero también requiriendo ajustes en tasas, plazos y en la evaluación de proyectos de consumo e inversión. Los cambios importantes de régimen macroeconómico suelen venir acompañados de un proceso de adaptación a nuevos riesgos financieros, particularmente en el caso de las economías emergentes (Tobal, 2025). Por eso, interpretar el aumento actual de la mora solo con los lentes del ciclo económico puede llevar a diagnósticos incompletos. El deterioro crediticio puede ser no solo coyuntural, sino también síntoma de una transición.
Doctor en Economía por la Universidad de California, San Diego. Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan necesariamente la visión de ninguna otra persona o institución.





