"China busca explorar alternativas de inversión en el exterior"
(El periodista dialogó con el experto en mercados internacionales que se escuda bajo el personaje de Gordon Gekko, de la película «Wall Street». Opina que China comenzará a invertir las reservas internacionales a un ritmo bien oriental. La jugada es invertir a través de fondos de equity como el Blackstone, porque así evita restricciones de los reguladores, como ocurrió cuando quisieron comprar una petrolera estadounidense.)
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P.: Uno puede detectar -en las últimas semanas-una batería de medidas apuntando a aprovechar mejor las oportunidades de los mercados internacionales...
G.G.: Ninguna está vinculada en forma estricta a esta iniciativa. No se confunda. China tomó una decisión, pero la va a ejecutar con parsimonia. Los tiempos chinos son, por cierto, más morosos que los occidentales.
P.: El viernes se supo que China suscribía acciones de The Blackstone Group, uno de los principales fondos de private equity del mundo, por 3 mil millones de dólares. ¿Está fuera de la política de administración de reservas?
G.G.: En principio, sí. La nueva unidad no estará operativa antes de finales de año. Lo que recuerda que China tiene varios bolsillos de donde extraer recursos.
P.: ¿No es un destino llamativo? Uno pensaría que lo lógico sería comenzar por una actividad más tradicional...
G.G.: Recuerdo que el Banco de Italia -cuando estalló el escándalo del Fondo Long Term Capital en 1998- también había invertido allí una parte pequeña de sus reservas. Si la memoria no me falla, eran unos mil millones de dólares. Comparto que no es un destino convencional, pero me parece una apertura muy inteligente...
P.: ¿Por qué?
G.G.: China está hoy en la posición en la que se encontraba Japón en los ochenta. Le vendría muy bien aprender esa lección, revisando la historia y ahorrándose los costos de repetir la experiencia. China aumentó sus activos internacionales en 135 mil millones de dólares sólo en el primer trimestre de 2007. Si los aplica a la compra de títulos del Tesoro de los EE.UU., nadie dirá una sola palabra de queja. Ahora bien, si quisiera adquirir el control de, por ejemplo, Texas Utilities, todo el mundo pondría el grito en el cielo. Usted sabe Texas Utilities fue el mayor LBO («leveraged buyout» o compra apalancada) de la historia, se realizó este año y «sólo» costó 42 mil millones de dólares. China, a ese precio, podría pedir «deme tres»...
P.: Transacciones que, quizá, no sobrevivirían el veto de los reguladores...
G.G.: Eso China ya lo vivió en carne propia, el año pasado, cuando una petrolera estatal (CNOOC) no consiguió quedarse con Unocal. En forma abierta, se argumentó que el control de las reservas de energía de la empresa era un asunto de interés estratégico. La oposición política obligó a CNOOC a retirar la oferta de 18,5 mil millones de dólares de la mesa...
P.: Objeción que no se le formularía al Blackstone Group...
G.G.: Correcto. Mire, cuando los japoneses compraron el edificio Rockefeller Center, el sentimiento en contra fue terrible en los EE.UU. Y eso que se trataba apenas de una ubicación inmobiliaria estratégica. Pero hería el amor propio. Fue visto como un símbolo de decadencia de los EE.UU...
P.: Resultó al revés. No sólo un pésimo negocio en su momento. Sino que marcó un momento cumbre en la influencia de Japón. Muy poco tiempo después, el país se hundía en el estancamiento crónico...
G.G.: No es sencillo administrar con tino un portafolio diversificado de inversiones financieras y reales. No se aprende de un día para el otro. Es razonable avanzar con cuidado. Sacar provecho del expertise de los demás. Con el tiempo, se podrá manejar la batuta. Pero, en un comienzo, no está mal copiar al que sabe. Lo han hecho en otras áreas con éxito. ¿Por qué no probar también en este terreno?




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