El rumbo económico de los próximos meses estará estrechamente asociado al contexto político. Lamentablemente, dada la baja fiabilidad de las encuestas es difícil poder definir un escenario sobre el cual poder desarrollar estimaciones con cierta robustes.
Clave para inversores: el escenario económico hasta fin de año y las perspectivas para 2024
Lo que suceda en los próximos meses en la economía estará estrechamente asociado al contexto político. Más allá de los motivos que generan incertidumbre y plantean desafíos de corto plazo, mirando hacia el 2024, hay argumentos para establecer un contexto constructivo.
-
Dólar blue hoy: a cuánto cerró este jueves 26 de marzo
-
Dólar hoy: a cuánto cerró este jueves 26 de marzo
En líneas generales, el candidato de La Libertad Avanza, Javier Milei, quien asoma como el más disruptivo y por ende el que agrega más incertidumbre al escenario futuro, parece haber disminuido su caudal potencial de sufragios.
El precandidato oficialista de Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa, quien también al lanzar su candidatura parecía poder aspirar a ser el candidato más votado en las PASO, está afrontando una coyuntura económica compleja, con aceleración de la inflación y presiones cambiarias. Al mismo tiempo, algunos líderes importantes de su espacio, como el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof está realizando actos políticos con Juan Grabois, el otro precandidato de UxP.
Dentro de Juntos por el Cambio (JxC), algunas proyecciones favorecen a Patricia Bullrich, mientras que otras sugieren casi un empate técnico con Horacio Rodríguez Larreta, el otro precandidato de JxC.
Conclusión, estando tan cerca de las PASO (13 de agosto) es difícil proyectar con solidez quien sería el político más votado. No obstante, un concepto que comienzan a compartir varios analistas políticos es que quien sea el más votado en las PASO, podría llegar a ganar en la primera vuelta (22 de octubre), sin necesidad de llegar a una segunda vuelta (19 de noviembre). De ser así, quien obtenga la mayor cantidad de votos en las PASO pasará a tener un especial empoderamiento en la continuidad de las negociaciones con el FMI.
Dólar: qué puede suceder con el tipo de cambio oficial
Dentro del mar de incertidumbre en el cual está sumergida la coyuntura económica argentina, queda claro que el salto discreto en el tipo de cambio oficial es inevitable. Más tarde o más temprano, la actual administración o la próxima tendrá que hacerlo.
El mercado ha venido descontando un escenario en el cual dicho evento tenía baja probabilidad de ocurrencia previo a las PASO, pero la probabilidad aumenta post PASO. Queda claro también que el actual equipo económico ha evitado resolver este tema y ha profundizado las distorsiones de la economía, en un contexto de deterioro constante de la situación patrimonial del BCRA, llevando a las reservas internacionales netas al terreno negativo.
Pero queda claro también que el FMI no ha convalidado las pretensiones del actual ministro de economía, en el sentido de destrabar desembolsos y permitir que los mismos sean utilizados para intervenir en el mercado de cambios. Esta actitud de cierta dureza por parte del FMI, ha fundamentado que la probabilidad del salto discreto aumente post PASO, más allá de la falta de interés de instrumentarlo por parte de las actuales autoridades o incluso continuar con medidas más distorsivas aún con el objetivo de seguir postergando las decisiones realmente necesarias.
Si bien hay coincidencia en la necesidad del evento, también hay concordancia que según en que marco se dé, puede ser ordenador de la economía o incrementar la carrera de la nominalidad sobre la inflación y la tasa de interés.
En el marco de un programa económico que proyecte un sendero que tienda al superávit fiscal, el salto discreto podría terminar reduciendo la brecha cambiaria. En el caso opuesto, ya lo ha reconocido el actual Viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, que podría provocar un evento similar al históricamente denominado “Rodrigazo”.
Clave para inversores: alternativas para una dolarización de carteras
En este contexto, es entendible que exista un clima de presiones cambiarias y demanda por cobertura. En el marco de encepamiento en el cual se encuentran las grandes tesorerías argentinas, los bonos denominados en dólares surgen como una alternativa al proceso de dolarización. Por lo cual, al ser demandados por cobertura, aumenta su precio lo que se traduce en la reducción del riesgo país. Por lo tanto, se genera un extraño fenómeno que en el marco de una gran incertidumbre se mantiene o reduce el riesgo país.
Con respecto a la deuda instrumentada en pesos, a partir del segundo trimestre del año, el Tesoro prácticamente quedó imposibilitado de poder colocar deuda a tasa fija, por lo que el mayor porcentaje de la misma ha quedado instrumentado en CER, dólar “linked” o instrumentos duales. Si bien buena parte de esta deuda ha quedado en manos de organismos oficiales y no tendría sentido reestructurarla, en un contexto de desorden no se puede dejar de asignar alguna probabilidad (aunque sea baja) a un escenario disruptivo. También genera un desafío hacia el futuro el tratamiento de los pasivos remunerados del BCRA (pases y Leliqs), en el marco de una potencial unificación cambiaria y eliminación, aunque sea gradual, del cepo.
Escenario económico para 2024
Más allá de los motivos que generan incertidumbre y plantean desafíos, mirando hacia el 2024, hay argumentos para establecer un contexto constructivo. Es prácticamente imposible que vuelva a generarse un evento de sequía como el que atravesó la Argentina durante 2023, la puesta en funcionamiento del nuevo gasoducto reduce las necesidades de importación de energía, el desarrollo energético de Vaca Muerta y el avance minero asociado al Litio son nuevas fuentes de generación de divisas. Además, desde una óptica internacional, se entiende que a más tardar en el segundo trimestre de 2024 comenzaría a cambiar la política monetaria de EEUU modificando el contexto de liquidez internacional.
Por lo tanto, el período post PASO puede provocar turbulencias que deterioren aún más el nivel de actividad, la distribución del ingreso, el aumento del desempleo y la pobreza, pero hay argumentos para entender que durante 2024 comenzaría una etapa de normalización, la cual necesitaría de sinceramientos de precios (incluidos el tipo de cambio), reducción del déficit fiscal y establecer un marco amigable para las inversiones extranjeras, dado que la eliminación del cepo luce muy complejo poder realizarla de forma inmediata.
Presidente y Fundador de Grupo IEB
- Temas
- Dólar
- Elecciones 2023
- Dolarización



Dejá tu comentario