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17 de septiembre 2025 - 09:33

Democracia en jaque: erosión institucional, legitimidad en crisis y la encrucijada argentina bajo el gobierno de Javier Milei (Parte III)

El experimento Milei: entre el dogmatismo libertario y la dependencia financiera.

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Desde su campaña electoral, Milei proclamó la intención de “dinamitar” el Banco Central, dolarizar la economía y reducir el gasto público a niveles nunca antes vistos en la historia del país.

La llegada de Javier Milei a la presidencia de la Argentina ha sido presentada por sus partidarios como el inicio de un experimento inédito en el mundo: la aplicación de un programa económico “libertario”, con la promesa de desmantelar el Estado y liberar plenamente las fuerzas del mercado. Desde su campaña electoral, Milei proclamó la intención de “dinamitar” el Banco Central, dolarizar la economía y reducir el gasto público a niveles nunca antes vistos en la historia del país. Estas propuestas no solo se diferencian de las políticas neoliberales tradicionales, sino que representan, en palabras de sus críticos, una versión radicalizada de ellas (Grimson, 2023).

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Sin embargo, lejos de constituir un experimento puramente ideológico, el proyecto libertario se encuentra atravesado por una dependencia estructural de los mercados financieros internacionales y de actores locales con intereses particulares. La paradoja reside en que, mientras el discurso libertario exalta la libertad absoluta frente al Estado, en la práctica se configura un régimen de captura estatal por parte de élites financieras y empresariales.

Dogmatismo libertario: fundamentos y contradicciones

No obstante, la aplicación literal de este dogma enfrenta serias contradicciones:

Estas contradicciones revelan que el dogmatismo libertario no puede sostenerse sin apoyarse en una arquitectura financiera y política que garantiza su viabilidad. Allí aparece el papel central de actores como Luis “Toto” Caputo y el vínculo con Wall Street.

El rol de Luis Caputo y la captura financiera del Estado

La designación de Luis Caputo como ministro de Economía simboliza la conexión directa entre el gobierno de Milei y el poder financiero global. Con experiencia previa como funcionario durante la gestión de Mauricio Macri y un pasado en la banca J.P. Morgan y Deutsche Bank, Caputo encarna la figura del “puente” entre la política argentina y Wall Street.

Su rol consiste en garantizar a los acreedores internacionales la continuidad de los pagos de la deuda externa y ofrecerles nuevas oportunidades de negocios mediante la apertura de mercados, la privatización de empresas estatales y la liberalización financiera. Esta dinámica configura lo que la literatura crítica denomina “puerta giratoria”: el tránsito permanente de individuos entre cargos públicos y funciones en el sector privado, que genera conflictos de interés estructurales (Stiglitz, 2019).

La captura financiera del Estado se expresa en varias dimensiones:

En este esquema, los funcionarios públicos actúan simultáneamente como reguladores y como potenciales beneficiarios de las políticas que diseñan, lo que profundiza la crisis de legitimidad democrática.

Políticas económicas y sus impactos sociales

Las primeras medidas del gobierno de Milei evidencian la radicalidad del experimento. Entre ellas se destacan:

Estos ajustes profundos tienen como correlato un aumento de la pobreza, la desigualdad y la conflictividad social. Como advierte Rosanvallon (2017), cuando la democracia se reduce a la mera autorización electoral y se desconecta de las experiencias concretas de los ciudadanos, se erosiona el principio de igualdad y se profundiza la desafección. En Argentina, las políticas libertarias no solo generan costos económicos inmediatos, sino que también alimentan un clima de deslegitimación política y de ruptura del pacto democrático.

La dimensión internacional del experimento

El proyecto libertario argentino no puede comprenderse sin situarlo en un contexto global. Como subraya Grimson (2023), la extrema derecha contemporánea opera en red, compartiendo estrategias, discursos y apoyos. La entrevista de Javier Milei con Tucker Carlson, replicada a millones de personas en Estados Unidos, muestra la conexión con sectores de la derecha radical internacional.

Desde el plano económico, el experimento libertario es observado con atención por fondos de inversión y bancos internacionales, que ven en Argentina un terreno fértil para ensayar reformas de shock que resultan difíciles de aplicar en países con instituciones más sólidas. La dolarización parcial, la apertura irrestricta al capital extranjero y la reducción drástica del gasto público son medidas celebradas en Wall Street, aunque sus consecuencias sociales sean devastadoras.

Este vínculo revela un patrón de subordinación. El experimento argentino se convierte en un laboratorio para validar la viabilidad de un “autoritarismo neoliberal” que combina políticas de mercado extremo con mecanismos de represión y control social.

Represión y disciplinamiento social

La aplicación de un programa económico de ajuste estructural requiere mecanismos de disciplinamiento social. En este punto, la figura de Patricia Bullrich como ministra de Seguridad resulta clave. Su política se basa en la represión de la protesta y en la criminalización de la disidencia, justificadas en un discurso que asocia manifestación con desorden o amenaza.

La convergencia entre ajuste económico y represión política confirma que el experimento libertario no se sostiene únicamente en ideas económicas, sino también en un aparato coercitivo que busca neutralizar resistencias. En términos de Rosanvallon (2017), se trata de un “autoritarismo liberal” donde la retórica de la libertad económica se combina con prácticas políticas restrictivas de derechos.

Contradicciones y riesgos del modelo

El experimento Milei enfrenta múltiples tensiones:

Estas contradicciones hacen que el experimento libertario esté permanentemente al borde del fracaso. Como advierte Callon (1998), las redes sociotécnicas que buscan estabilizar un proyecto pueden volverse incontrolables cuando los actores involucrados persiguen intereses divergentes.

Conclusión

El “experimento Milei” no es un proyecto puramente ideológico ni una simple continuidad del neoliberalismo clásico. Se trata de una combinación de dogmatismo libertario y dependencia financiera, sostenida por un entramado de actores locales e internacionales que buscan maximizar beneficios en el corto plazo.

En este modelo, el Estado no desaparece; se transforma en garante de intereses privados, debilitando su función redistributiva y representativa. La democracia se reduce a un procedimiento formal que legitima decisiones tomadas en función de agendas financieras globales.

El riesgo de este experimento no se limita al plano económico. Su éxito o fracaso tendrá consecuencias profundas para la democracia argentina y para la región. Si prospera, puede sentar un precedente de “autoritarismo neoliberal” replicable en otros contextos. Si fracasa, dejará tras de sí un país más desigual, más endeudado y con instituciones debilitadas.

Doctor en Ciencia Política, Master en Política Económica Internacional, director de Hacer.com.ar, Canal YouTube: @DrPabloTigani

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