Tras un incremento del tipo de cambio del 30% en dos meses, el dólar MEP parece haber alcanzado un nivel más adecuado dado el contexto actual. Sin embargo, es crucial considerar diversos factores internos y externos que están provocando esta subida de la brecha y las perspectivas para un segundo semestre que se anticipa desafiante.
Luego de una suba del tipo de cambio del 30% en dos meses, parece haber encontrado un nivel algo más acertado dado el contexto actual y no luce ni caro ni barato. Ahora bien, es importante tener en cuenta los diversos factores internos y externos que están provocando esta suba de la brecha y las perspectivas pensando en un segundo semestre, al menos, desafiante.
En primer lugar, hay que destacar el frente externo. Brasil viene devaluando fuertemente su moneda y el comportamiento de la nuestra no es un caso aislado. Tomando como punto de partida el día 17 de mayo, el par dólar-real pasó a cotizar de 5,1 a 5,5, volviendo a valores que no se veían desde la pandemia y rompiendo una tendencia de apreciación del real. En ese mismo sentido le fue al peso argentino durante ese período, obviamente con mayor volatilidad dado nuestro mayor riesgo. Por lo sucedido históricamente, no podemos dejar de lado lo que sucede en otras monedas emergentes, y mucho menos en Brasil.
En segundo lugar, el frente local. Después de un primer semestre en donde todos los días marcábamos las compras de divisas que llevaba a cabo la política del BCRA y las reservas netas quedaron apenas positivas, esa dinámica hoy parece haberse complicado, y es lógico. Históricamente, la acumulación de reservas suele ser bastante estacional, en donde las liquidaciones del agro suelen darse en mayor medida durante el primer semestre del año, siendo el segundo un período en donde el dólar suele ir para arriba medido en términos reales.
Por otro lado, el incentivo a quedarse en pesos con una tasa mucho más baja que la de comienzos de año es muy poco. Salvo para manejo de liquidez, plazos de 30 días, cuesta mucho pensar en hacer carry o apostar a que la tasa le gane al dólar en un contexto en el que al dólar le alcanza subir poco más de 1 peso para que se equipare el rendimiento. Entonces, conociendo la volatilidad del mercado argentino, el dólar hoy parece la alternativa más sensata.
Ahora bien, la conclusión de esto tiene que ser poder descifrar si el dólar está caro o está barato. Lo que yo creo es que, a corto plazo (de acá a diciembre), el incentivo para quedarme con pesos en una cartera de retorno total es nulo, prefiero ir hacia títulos que me ofrezcan cobertura, más allá del activo subyacente (acción, Cedear, bono, etc.). A largo plazo, la historia puede ser otra: con una macro más acomodada en términos de reservas, el tipo de cambio real podría seguir bajando e ir hacia niveles cercanos a la era Macri, pero para eso falta.
Financial Advisor de Cocos
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