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26 de septiembre 2006 - 00:00

"El boom inmobiliario de EEUU es historia"

(Para el especialista en mercados internacionales, personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street», «el boom inmobiliario es historia porque el comprador y el especulador ya se asustaron. Sin embargo, a partir de los datos que muestran una contracción, Gekko explica que «no prevé un derrumbe en los precios de viviendas porque ve espacio para una política monetaria que se mueva a contrapelo de la crisis inmobiliaria».)

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PERIODISTA: Sale un nuevo informe inmobiliarioy otra vez un rosario de malas noticias. Pero las ventas de las casas no han tocado fondo todavía...

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Gordon Gekko: No. Aunque el ritmo de caída, por primera vez, denota signos de menores bríos. Una contracción de más de 12% en las ventas de viviendas existentes -en comparación con los niveles de transacciones de un año atrás- y de 20% en el mercado de casas a estrenar.

P.: También es la primera vez que se detecta un retroceso en los precios a nivel nacional.

G.G.: Correcto. El informe de venta de casas usadas -que toma la mediana de los precios de las operaciones realizadas- registra una baja de 1,7% comparado con agosto de 2005.

P.: Y eso no es nada si se piensa en lo mucho que treparon en los últimos diez años. ¿No es cierto?

G.G.: Desde ya. Lo importante es que señala un frenazo contundente en la marcha de los precios.

P.: Más que eso: los precios de la vivienda ya han comenzado a caer y si uno repara en la magnitud de la suba previa, son alturas que producen vértigo...

G.G.: Un informe de ventas de casas quizá no provea una muestra tan homogénea como para asegurar que ya los precios están bajando. Un indicador más amplio y confiable -aunque de lenta actualización revela que los valores residenciales, en el segundo trimestre, todavía se ubicaban 10% por encima de 2005. Pero la tendencia, sin dudas, apunta en dirección a una debilidad creciente.

P.: ¿Cómo será el desenlace? ¿Prevé un derrumbe de precios?

G.G.: Me cuesta ver a nivel de todos los EE.UU. una baja sostenida de precios. Mucho menos, un colapso.

P.: Pero no es imposible...

G.G.: Simplemente, retornar a las cotizaciones de cinco años atrás cristalizaría esa hipótesis. Claro que es posible. No lo juzgo muy probable, porque veo espacio para una política monetaria que, llegado el caso, se moverá a contrapelo de la crisis inmobiliaria.

P.: Es decir, la Fed va a sintonizar la política monetaria a la carta, de acuerdo con las necesidades de los propietarios de inmuebles.

G.G.: Ya lo ha hecho, y no por favorecer a los propietarios,sino porque no desea perjudicar la marcha de la economía cuando su salud está amenazada.

P.: Pero lo decisivo no son las tasas de interés que maneja la Fed, sino las de largo plazo. ¿No es cierto?

G.G.: Las tasas que dicta la Fed permanecen estables. Mientras tanto, las que rigen para las hipotecas -que en su momento le dieron el tiro de gracia a la bonanza de los bienes raíces- ya han declinado más de medio punto desde sus máximos...

P.: ¿No pensará que el boom inmobiliario se apresta a resucitar de sus cenizas?

G.G.: Tampoco. El boom es historia. El sector no podrá escapar de ajustarse a un menor nivel de actividad, de empleo y de transacciones. El comprador y el especulador ya se asustaron. Los valores reales de las viviendas van a caer, pero pienso que será más por la erosión persistente de la inflación a lo largo del tiempo que por un estruendoso derrumbe de los precios.

P.: El presidente de la Fed de San Francisco, Richard Fisher, ha dicho que no ve una recesión a pesar de la debilidad que muestran la industria automotriz y el mercado inmobiliario. ¿Usted comparte esa idea?

G.G.: Las acciones de las compañías constructoras comenzaron a caer a mediados del año pasado, cuando la bonanza todavía estaba vigente. Los números eran muy buenos, pero el futuro ya insinuaba que no podría ser mejor. Hoy, que valen la mitad, cuando todo el mundo menta la crisis, las acciones de las compañías constructoras -oh, sorpresa!- han dejado de bajar.

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