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Estos desembolsos, que sumarían en conjunto u$s 15.500 millones, eliminarían el bache de financiamiento de 2008-2011 y dejaría un pequeño excedente favorable de recursos de u$s 942 millones. De esta forma, lo que se estaría realizando es un roll-over de los pagos de la deuda relevante financiada por las entidades multilaterales de crédito.
Y como la situación de la caja fiscal es muy comprometida, el gobierno está tratando de complementar este paquete BID+BIRF con un canje de deuda y una refinanciación con el Club de París. En efecto, el grueso de los vencimientos relevantes de capital de deuda pública está concentrado en Préstamos Garantizados (27,7%) y BODEN 2012 en u$s (28,2%), por lo que serían los candidatos ideales para canjear. Más particularmente los primeros, dado que ajustan por CER, y la desaparición de un stock de bonos por u$s 13.037 millones indexables por inflación aliviaría de forma importante las presiones económicas presentes hoy por el blanqueo de las estadísticas de precios.
El default con el Club de París trae como consecuencia la ausencia del «seguro de inversión» por parte de los bancos extranjeros, lo cual es un peso negativo para la Inversión Externa Directa (IED) en nuestro país. Esto, a su vez, juega negativamente y retrasa, cuando no impide, inversiones extranjeras en el tren bala y en el soterramiento del ferrocarril Sarmiento. Por ausencia de dicho seguro, el Estado se verá forzado a emitir bonos en garantía por u$s 3.900 millones y u$s 1.200 millones, respectivamente. Por otro lado, lograr que el FMI no sea de la partida como pretende el gobierno retrasa inútilmente un avance serio en las negociaciones. «El enfoque de Evian» (oct-03) adoptado por los 19 miembros del Club de París (1956) establece que las condiciones económicas que son de carácter necesario para aceptar una reestructuracióndel país serán analizadas y monitoreadas por el FMI. Esto es consecuencia del hecho de que los integrantes del Club de París (una institución informal de estados soberanos acreedores) son también los principales « accionistas» del Fondo, concentrando la mayor cuotaparte.
Una vez más, reaparecen los fantasmas históricos y explosivos de la Argentina de siempre, ahora, en el modelo productivo:
1) la inflación hoy ya está entre 35% y 40% anualizada; 2) la deuda pública es ilíquida y de sostenibilidad totalmente cuestionable cuando se ve que tres años después de una reestructuración salvaje, los pagos de capital aprietan como Moreno al campo y que toda la baja como % del PBI desde el canje hasta ahora es por la inflación en dólares (no hubo ningún desendeudamiento) y 3) el tipo de cambio real, de no ser por la suerte de la devaluación del dólar en el mundo y un rebrote inflacionario global, estaría en los mismos niveles de diciembre de 2001 si se toman en cuenta las retenciones.
El gobierno de Carlos Menem, cuando a mediados de 1996 se sacaba de encima a Cavallo y lo reemplazaba por Roque Fernández, lanzó un paquete fiscal de aumento de impuestos y poco después comenzó con los canjes de deuda para alargar sus plazos. Ya sabemos cómo terminó la convertibilidad. Lo mismo está queriendo hacer Cristina de Kirchner desde el pasado 11 de marzo.
Nuevamente se palpa cómo se nos miente desde el poder a los argentinos ¿Para qué fuimos a las reuniones del BID y del FMI con el Banco Mundial a «pasar la gorra» tratando de inocular culpa a los poderosos que no nos apoyan ante dificultades financieras que pueden avecinarse y que negábamos hasta hace poco que podían tocarnos? ¿No era que teníamos tanto superávit fiscal que causaba superávit externo, cosas por las cuales estábamos aislados de las turbulencias que vienen desde afuera?
(*) Colaboró Marcelo Fernández, economista de la UCA.




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