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12 de mayo 2025 - 15:25

El desafío de remonetizar sin revivir fantasmas del pasado: ¿puede crecer la economía sin inflación?

Argentina apuesta por inyectar liquidez en pesos y dólares mediante disciplina fiscal y dolarización endógena, pero enfrenta el desafío de recuperar la confianza de un público escéptico.

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La estrategia de remonetización de Argentina es un esfuerzo de alto riesgo para romper con su pasado inflacionario. 

Depositphotos

El Gobierno lanzó una estrategia de remonetización para inyectar liquidez en la economía, con el objetivo de sostener una sólida tasa de crecimiento anual del 6% mientras intenta mantener la inflación bajo control. El plan se basa en mecanismos innovadores para aumentar la circulación de pesos y dólares sin recurrir a la emisión monetaria. Con un Banco Central recapitalizado, un compromiso con la disciplina fiscal y una visión de “dolarización endógena”.

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Un dilema de baja monetización

La economía argentina sufre una monetización extremadamente baja, con una base monetaria equivalente a solo el 5% del PBI, la mitad del 10% observado en tiempos estables. Décadas de inestabilidad macroeconómica han llevado a los ciudadanos a rechazar el peso, acumulando dólares bajo el colchón y erosionando la liquidez necesaria para impulsar el crecimiento. A medida que la inflación desacelera y las tasas de interés caen, la demanda de pesos y crédito está repuntando, creando un cuello de botella que el gobierno busca abordar mediante la remonetización.

“La economía crece al 6% interanual, pero funciona con reservas limitadas”, afirmó Federico Furiase, director del BCRA y miembro del equipo económico, en una reciente presentación. “La remonetización es el combustible para un crecimiento sostenido, pero debe hacerse sin reavivar la inflación”.

Remonetización en pesos (según el Gobierno): un círculo virtuoso

A diferencia de políticas pasadas que dependían de imprimir dinero para cubrir déficits, el gobierno utiliza dos canales principales para inyectar pesos:

Sobre dichos puntos debemos marcar que para afrontar la reducción de deuda del Tesoro se tuvo que recurrir al giro de utilidades contables del BCRA, lo que implica una emisión de pesos para asistir en forma directa al Tesoro. Además, las compras de dólares en el piso de la banda de flotación no necesariamente reflejan una demanda genuina de pesos, ya que los exportadores están obligados a vender divisas por normativa vigente

Dólares en el sistema: Dolarización endógena

Argentina también está abordando la escasez de dólares incentivando la incorporación de unos u$s200.000 millones en ahorros privados no bancarizados a la economía formal. La estrategia, conocida como “dolarización endógena”, busca integrar estos dólares sin medidas coercitivas. Las iniciativas clave incluyen:

Sobre el blanqueo debemos mencionar que acaba de finalizar uno donde el año pasado se pudo ingresar hasta u$s 100.000 millones con disponibilidad inmediata y $ 0 costo. El mismo fue un éxito, pero ese dinero no fue volcado a la economía real.

Un Banco Central revitalizado

Un pilar fundamental del plan es la recapitalización del Banco Central. Durante años, el Tesoro agotó las reservas en dólares del banco, reemplazándolas con “letras intransferibles” sin valor de mercado. Esto erosionó la confianza y alimentó la inflación. Recientemente, el gobierno utilizó $12.000 millones de un préstamo del FMI de $20.000 millones para recomprar estas letras, cancelando deuda con el Banco Central y restaurando reservas en dólares.

Sin embargo, el riesgo país se mantiene en torno a los 700 puntos, lo que sugiere que los mercados buscan una recomposición de reservas con dólares propios, no con préstamos.

Disciplina macroeconómica como base

El plan de remonetización se sustenta en una base de rigor fiscal:

Riesgos y desafíos

El plan no está exento de obstáculos. Décadas de volatilidad económica han arraigado un reflejo en empresas y consumidores de asociar movimientos del dólar con inflación.

La estrategia de remonetización de Argentina es un esfuerzo de alto riesgo para romper con su pasado inflacionario. Al inyectar pesos cuidadosamente a través de la reducción de deuda y compras de dólares, y alentar la entrada de dólares al sistema mediante préstamos liberalizados y amnistías, el gobierno busca sostener el crecimiento mientras preserva la estabilidad. Con un Banco Central recapitalizado y una disciplina fiscal inquebrantable, el plan marca un alejamiento de los errores populistas. Sin embargo, el éxito depende de convencer a un público escéptico de confiar nuevamente en el peso y en el Gobierno.

Analista financiero

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