(El periodista dialoga con el experto en mercados internacionales que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko -el protagonista de la película «Wall Street»-, para quien el mercado de obligaciones de corto plazo continúa revuelto. La Fed ayudó con su intervención, pero son los mercados los que deben proveer su propia evaluación del riesgo, dijo, y la situación se mantiene muy vulnerable a una caída. Cree que en la reunión de setiembre, el organismo que preside Ben Bernanke recortará las tasas un cuarto de punto.)
Periodista: No puede afirmarse que las medidasque lanzó la Fed tuvieran un éxito arrollador...
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Gordon Gekko: Nadie esperaba dar vuelta la página. Hoy (por ayer) lo dijo Jeff Lacker, el presidente de la Fed de Richmond. Es temprano para pronunciarse...
P.: Los futuros de fed funds descuentan una baja de tasas inminente. Pocas veces se vio una caída tan a plomo en el rendimiento de las Letras del Tesoro a un mes...
G.G.: La sensibilidad persiste. Es evidente cuando uno desmenuza lo que ocurre en el mercado de obligaciones de corto plazo. Continúa revuelto...
P.: ¿Por qué razón?
G.G.: Nadie quiere correr riesgos en el mercado monetario. Nunca. No, por lo menos, a sabiendas. Es diferente del mercado de bonos de largo plazo en donde la retribución puede ser tentadora.
P.: ¿Cómo se explica que las Letras del Tesoro a 3 meses rindan 3% y no se consiga renovar pagarés privados de la mejor calificación, a veces, ni siquiera a 6%?
G.G.: Muy sencillo. ¿Cuál es la ganancia de capital? Una diferencia de 3 puntos anualizados. O sea, en tres meses, 0,75%. ¿Se justifica correr el riesgo de no cobrar en tiempo y forma en aras de perseguir tan magra compensación? No vale la pena perder el sueño...
P.: ¿Tan grandes son los temores?
G.G.: Después de las medidas, se advierte una muy tenue mejoría. Pero el entorno es complicado. Los inversores desconfían de los fondos de money market y giran sus recursos a los que sólo invierten en títulos del Tesoro. Por eso, sus tasas se desploman. En paralelo, la demanda de papel privado se recorta por debajo de los vencimientos de capital. El caso Sentinel -donde los activos de los clientes, mantenidos en custodia, fueron abusivamente transferidos a terceros como garantías de operaciones de pase- eriza la piel. Sin embargo, no son todas malas noticias. La corrida de los depositantes en Countrywide tiene visos de haberse calmado.
P.: Gracias a la decisión de habilitar un uso más flexible de la ventanilla de descuento...
G.G.: Dada la situación, parece un traje cortado a medida. Es más, pienso que si la iniciativa hubiera surgido antes, American Home Mortgage habría podido zafar del brete. Countrywide, además, es una oportunidad única para alguien como Warren Buffet, con buenas espaldas y mayor paciencia...
P.: Hay razones, entonces, para conservar el optimismo...
G.G.: Jeff Lacker, quien, en términos de inflación, es el más escéptico de todos los hombres de la Fed, reconoció una señal alentadora. La estabilización de los mercados de acciones. Yo diría más. Estando en el ojo del huracán, los precios de las acciones financieras (incluyendo a los bancos) tocaron sus valores mínimos antes del primer esbozo de intervención de los bancos centrales...
P.: ¿Cree que los bancos han hecho uso del redescuento?
G.G.: Seguro.
P.: Al jueves último sólo se habían tomado unos 264 millones de dólares. De los cuales 4 millones correspondían a la facilidad primaria. Superar ese umbral no significa mucho...
G.G.: Se dice que hubo bancos de primera línea -entre ellos, uno alemán- que concurrieron para quebrar el hielo que rodea todo lo que huela a asistencia directa de la Fed. En el pasado, la reticenciaera mucha. Ocurría que la filtración de los nombres era inevitable y uno se convertía en un paria.
Imagino que se habrá buscado romper esa mácula. Si se logra, las medidas van a ser operativas. No debería haber razones, por ejemplo, para no poder colocar pagarés privados de buena calidad levemente por encima de 5,75%...
P.: La Fed provee liquidez, pero su asistencia no cubre el riesgo de crédito...
G.G.: Correcto. Lacker lo recordó. Son los mercados los que deben proveer su propia evaluación del riesgo. No le cabe a la Fed dictaminar cuáles son los «spreads» crediticios adecuados. Si las primas antes eran muy bajas, deberán ajustarse; a criterio de los inversores. Lo que sí es importante es que la Fed no modificó sus requerimientos de garantías. Cuando recibe un activo como colateral, no se protege más que antes.
P.: En un mundo tan procíclico, es un voto de confianza...
G.G.: Es coherente con un diagnóstico que cifra el eje de los inconvenientes en un problema de liquidez. Motivado por un cambio subjetivo de la percepción del riesgo.
P.: ¿Comparte la idea de una Fed bajando la tasa de fed funds de prisa, antes de la próxima reunión?
G.G.: No es lo que la Fed tiene en mente. Pero, parafraseando a William Poole, se ejecutará si se vislumbra una calamidad...
P.: ¿Y qué cree que pasará en la reunión del próximo 18 de setiembre?
G.G.: Un recorte de un cuarto de punto.
P.: ¿No de medio punto?
G.G.: De vuelta, sólo si la realidad lo impone.
P.: ¿Cómo evoluciona la crisis fuera de los EE.UU.?
G.G.: En China preguntarían ¿qué crisis?. El Banco del Pueblo subió las tasas de interés. La Bolsa de Shanghai clavó un nuevo récord absoluto. En Alemania, en cambio, el impacto sobre el sistema financiero y sobre la confianza de los inversores ha sido duro. Es el otro extremo. En Inglaterra, donde el banco central permanece al margen, hoy (por ayer) hubo quien tomó, por primera vez, 314 millones de libras de redescuentos. Pagando 6,75%. Un punto completo por arriba de la tasa de referencia. En suma, se observa un cuadro que, si bien se tomó un respiro tras la agitación extrema, se mantiene muy vulnerable a una recaída.
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