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11 de abril 2006 - 00:00

"En EEUU hay un ajuste de la tasa de interés real"

(Lo que está ocurriendo en la economía americana es un ajuste de la tasa de interés real, lo dice el experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko de la película «Wall Street», en referencia a la suba del rendimiento del bono del Tesoro a 10 años a 4,90%. El mercado ya descontó un alza de la tasa de la Fed a 5% en mayo, pero después de allí no hay consenso, pese al buen nivel de actividad.)

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Periodista: La tasa de 10 años ha desbordado el dique de contención de 4,90% que la mantenía a raya desde mediados de 2004. La tasa de 30 años perforó el techo de 5%. ¿Cuál es el disparador? ¿Qué se teme: una Fed más dura, un rebrote de la inflación o una economía al rojo vivo?

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Gordon Gekko: Ya lo hemos hablado antes: lo que está en ascenso es la tasa de interés real. No hay una mudanza sensible en las expectativas de inflación. Y tampoco se escucha un discurso más agresivo por parte de la Fed.

P.: La economía norteamericana no afloja...

G.G.: La economía mundial es la que no cede. La pujanza no se limita a los EE.UU. Estamos asistiendo, por cierto, al rostro más amable de la globalización: hay un derrame del crecimiento hacia todos los rincones.

P.: ¿Cree que la Fed se verá forzada a continuar percutiendo con la suba de tasas de interés?

G.G.: Hay un «crescendo» en el nivel de actividad que deberá descomprimirse antes de junio o, si no, obligará a la Fed a proseguir con sus tareas. Simplemente, para no correr riesgos.

P.: ¿Cómo interpretar el avance simultáneo de las Bolsas, los precios del petróleo y de los metales? Todos ellos maniobrando ya en zona de máximos o en sus adyacencias.

G.G.: Hay un leitmotiv que los vincula: no es sólo la convicción de que la economía mundial se desempeña con vigor, sino la creencia de que se acelerará. ¿Cómo entender la rauda marcha del precio del crudo -a un tris de los récords que gatilló el huracán Katrina el año pasadocuando hoy, a diferencia de entonces, los inventarios en los EE.UU. son los más abultados desde el segundo trimestre de 1999?

P.: Quizás el renovado temor a una incursión militar en Irán...

G.G.: Un conflicto con Irán puede inflamar el precio del barril y también del oro. Acepto que influya sobre la plata. Pero su relevancia es más distante con respecto al zinc, al níquel o al cobre. Todos ellos también en valores récord. Y, si bien la correlación con Wall Street debería ser significativa, la verdad es que uno esperaría que mostrara el signo contrario. Cuando se gestó la Guerra del Golfo, o la Guerra en Irak, las acciones cayeron fuertemente de precio. Ahora las Bolsas -más allá de sus altibajos- están en ascenso.

P.: ¿No es curioso que la Fed no baje línea en momentos tan efervescentes? No hay un silencio de radio -de hecho, mucha gente está hablando, presidentes de distrito como Poole, Fisher o Hoenig, gobernadores como Bies u Olson- pero lo que no se advierte es un mensaje unificado.

G.G.: Es una nueva gestión. No lo olvide.

P.: No se escucha un discursocategórico.

G.G.: Hay una línea común en todas las exposiciones: los próximos pasos de la Fed dependerán del flujo de indicadores económicos.

P.: No deja de ser una fórmula vaga que se repite desde hace mucho tiempo... Dice muy poco en concreto...

G.G.: Esa debe ser la posición. Quizá la gestión de Bernanke sea menos afecta al maquillaje. Hoenig, de la Fed de Kansas City, y hoy (por ayer) la gobernadora Bies han sugerido que las tasas cortas ya están en territorio neutral. No existe la misma urgencia que cuando las tasas estaban en 1%. Claro que la política monetaria no tiene por qué anclarse en una playa neutral. Debería asumir un sesgo restrictivo muy marcado si la economía se recalienta.

P.: ¿Cómo reaccionan las expectativas? ¿Qué cree el mercado que hará la Fed?

G.G.: Nadie discute un ajuste a 5% en mayo. Pero no hay consenso sobre lo que sobrevendrá después. Un retoque a 5,25% en junio tiene tantas probabilidades como las que surgen de tirar una moneda al aire.

P.: Dado lo vibrante de las señales económicas, ¿no es una visión demasiado benevolente?

G.G.: Nunca se sabe. En Europa acaba de ocurrir lo contrario: las expectativas se habían disparado mucho más lejos de lo que el Banco Central Europeo tenía en mente. El propio Trichet, su titular, tuvo que salir a descartar una suba de tasas en mayo que el mercado ya daba como hecho consumado.

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