Por diversos motivos escuchamos que muchos jóvenes quieren irse del país. ¿Cuán responsables somos los adultos de esta decisión y qué mensaje podemos acercarles a quienes piensan en Ezeiza como la mejor salida a la crisis?
Por diversos motivos escuchamos que muchos jóvenes quieren irse del país. ¿Cuán responsables somos los adultos de esta decisión y qué mensaje podemos acercarles a quienes piensan en Ezeiza como la mejor salida a la crisis?
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Dejemos en claro primero los argumentos que esgrimen quienes piensan hacer sus valijas y emigrar. Fundamentalmente, refieren que se van de Argentina buscando una mejor calidad de vida.
En mi último viaje a Europa pude dialogar con muchos millennials y centennials argentinos. Madrid es, literalmente, como una sucursal de Buenos Aires.
¿Pero por qué ese lugar en el mundo? Por nuestra historia
Estos adolescentes abrazaron tanto el dolor de sus padres que no pudieron tener la vida que soñaron. Inconscientemente, hacen este movimiento por ellos. Esto, finalmente, los rompe, los desintegra.
Por su lado, los padres vuelven a sentir un duelo. Vienen a su vez de padres que hicieron el mismo camino pero a la inversa, buscando "hacerse la America". Nunca se termina de procesar eso que dolió tanto
Permítanme abordar este tema a partir de una anécdota. Luego de una charla profunda con estos jóvenes migrantes que, en apariencia, parecían estar satisfechos con su nivel de vida, todos se quebraron porque se sentían vacíos y solos.
Los padres tienen mucho que ver. Hay una fidelidad de parte de los hijos y algo implícito: "como papá no pudo, yo tampoco voy a poder". Por honrar a papá, hay un movimiento que es inconsciente.
Estos chicos saben que pierden estar cerca de sus afectos, que se perderán de compartir grandes acontecimientos familiares, que tal vez no vuelvan a ver a sus abuelos.
Debemos decirles a aquellos que piensan en hacerse las valijas que en las raíces hay una fuerza que es vital. Es importante tomar esa fuerza y poder mirar con amor los discursos culturales, honrarlos y despedirnos de ellos.
Porque hay muchos movimientos desesperados en busca de algo que ni siquiera se sabe qué es y, usualmente, se termina trabajando en oficios que no tienen nada que ver con esa búsqueda. Buscan estabilidad y seguridad pero si indagamos un poco, veremos que aparecen un montón de quiebres. Eso es porque trasladamos los dolores al lugar que vayamos
Los movimientos suceden como una fuga. Hay un dolor más grande del cual no podemos hacernos cargo.
No digo que sea el caso de todos. Hay quienes se fueron detrás de un sueño, o a desarrollarse en sus carreras o para iniciar un camino vinculado al arte.
Pero tenemos el deber como adultos de explicarles que el hecho de ir detrás de lo material no te va a dejar completo. La sociedad es responsable muchas veces de dar mensajes equivocados sobre el éxito y la felicidad. Ezeiza no es la salida, es una trampa
Coach ontológico.
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