Dividendos: situación actual del impuesto de igualación

Opiniones

Detalle de la situación para las sociedades del país que efectúen pagos de dividendos o distribuyan utilidades.

A partir de la Reforma Tributaria de la Ley 27.430, los dividendos distribuidos por sociedades del país están sometidos actualmente a un impuesto cedular del 7%, modificándose el tratamiento anterior de “no computables”.

Vale aclarar que este impuesto cedular se aplica sobre los dividendos que se distribuyan sobre utilidades generadas por ejercicios iniciados a partir del 01/01/2018. Es decir, no importa cuándo se distribuyan los dividendos, sino cuándo se generó la utilidad contable que es reconocida como dividendos para los accionistas.

Pero a su vez puede existir otro impuesto sobre los dividendos, que surgió en el año 1998 con la Ley 25.063 (B.O. del 30/12/1998), que se suele denominar “impuesto de igualación”. Este gravamen alcanza el exceso que surge de comparar la utilidad contable distribuida como dividendo con la ganancia impositiva acumulada. La alícuota aplicable es el 35%.

En otras palabras, cuando las sociedades del país (anónimas, de responsabilidad limitada) efectúen pagos de dividendos o, en su caso, distribuyan utilidades, en dinero o en especie, que superen las ganancias impositivas acumuladas al cierre del ejercicio inmediato anterior a la fecha de dicho pago o distribución, deberán retener con carácter de pago único y definitivo, el 35% sobre el referido excedente.

La ganancia impositiva a considerar en cada ejercicio será la que resulte de detraer a la ganancia determinada para la liquidación del impuesto a las ganancias, el impuesto pagado por el o los períodos fiscales de origen de la ganancia que se distribuye y sumarle los dividendos o utilidades provenientes de otras sociedades de capital no computados en la determinación de dicha ganancia en el o los mismos períodos fiscales.

Con la reforma fiscal de la Ley 27.430, el impuesto de igualación fue derogado, no resultando de aplicación para los dividendos o utilidades atribuibles a ganancias devengadas en los ejercicios fiscales iniciados a partir del 01/01/2018.

A su vez, el Decreto 1170/2018 aminoró su impacto, al disponer que por las distribuciones de dividendos o utilidades acumuladas, atribuibles a ejercicios fiscales iniciados con anterioridad a la reforma, se considerarán en el cálculo las ganancias impositivas generadas con posterioridad.

Para ilustrarlo con un ejemplo, en una sociedad anónima con cierre de ejercicio en diciembre, podría suceder que los resultados contables que se distribuyen hoy -y que fueron generados antes del año 2018- sean superiores a las ganancias impositivas acumuladas al 31/12/2017. Esa diferencia, daría lugar al impuesto de igualación. El decreto mencionado permite morigerar la diferencia, sumándole a las ganancias impositivas acumuladas al 31/12/2017 las ganancias impositivas de los ejercicios 2018 y 2019. Aumentando el sustraendo, se reduce la diferencia. Ergo, el impuesto de igualación.

Las normas vigentes obligan a emitir los estados contables en moneda homogénea (ajustados por inflación). Esto muchas veces produce un aumento considerable de las utilidades contables que se distribuyen como dividendo, ante lo cual se generaría el impuesto de igualación, por cuanto la ganancia impositiva se determinó en moneda histórica. En otras palabras, la colisión entre normas contables e impositivas, son las que generan el impuesto, por obligar las primeras al ajuste por inflación, mientras que las otras lo prohíben.

Esta situación parece haber sido atendida con el Decreto 862/2019, el cual trajo un texto reordenado del Decreto Reglamentario de la Ley del Impuesto a las Ganancias, y una importante novedad en materia del impuesto de igualación. Se dispone que la comparación de la utilidad impositiva con las ganancias contables determinadas al cierre de los ejercicios iniciados con anterioridad a esa fecha, “…deberá realizarse sin contemplar el eventual ajuste contable por inflación…”. (art. 166).

Así las cosas, parecería que la diferente forma de medir el resultado contable (ajustado por inflación) y el impositivo (sin ajuste por inflación) no daría lugar al impuesto de igualación.

Resumiendo todo lo anterior, la situación actual sería la siguiente:

  1. A los efectos del impuesto cedular, los dividendos a contemplar serán los que se determinen, ajustados por inflación, de corresponder, al momento de su pago, considerando los estados contables de publicación, distribuidos con posterioridad al agotamiento del importa equivalente al de las utilidades líquidas y realizadas, reservas de utilidades y primas de emisión, acumuladas al cierre del ejercicio fiscal inmediato anterior al que inicie a partir del 01/01/2018 (Decreto 862/2019, art. 119).
  2. El impuesto de igualación no resultará de aplicación para los dividendos o utilidades atribuibles a ganancias devengadas en los ejercicios fiscales que se inicien a partir del 1° de enero de 2018 (Ley 27.430, art. 83).
  3. A los efectos del impuesto de igualación, la comparación de la utilidad impositiva con las ganancias contables determinadas al cierre de los ejercicios iniciados con anterioridad al 01/01/2018 deberá realizarse sin contemplar el eventual ajuste contable por inflación (Decreto 862/2019, art. 166).
  4. De existir una diferencia entre la comparación apuntada, las ganancias impositivas a considerar incluirán la de los ejercicios iniciados con posterioridad a esa fecha (Decreto 862/2019, art. 166).

En la norma de aplicación primero está lo mencionado en 4) y luego lo del punto 3). Sin embargo, interpretamos que el orden de razonamiento lógico sería el expresado.

* Contador Público – Lisicki, Litvin & Asoc.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario