«La mayoría de los países está preocupada por la inflación. Pero para los japoneses es al revés: el problema es la deflación», sostuvo Chris Walker, director de la administradora británica de fondos Scottish Widows (subsidiaria del Lloyds TSB Group) que maneja fondos por u$s 170.000 millones. El economista añadió que «finalmente Japón escapó de esa trampa, y hay reservas inmensas de dinero, todo el consumo demorado por años, esperando volcarse al mercado», lo que genera «grandes perspectivas de crecimiento».
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De visita en Buenos Aires, para el lanzamiento de un fondo orientado a inversores institucionales en sociedad con Patagonia Inversora, participó junto a Nick Duncan, especialista de la empresa inglesa en los mercados nipones, de la siguiente entrevista.
Periodista: ¿Cómo ve la situación macroeconómica japonesa?
Chris Walker: Por muchos años, Japón fue muy poco interesante, pero ahora la situación está cambiando. A principios de los noventa, la economía se fue de camino, y la burbuja en el precio de los activos desembocó en una deflación profunda y en estancamiento.
P.: Para un país con nuestra historia es muy raro oír hablar de deflación. ¿Cuál es su característica?
C.W.: No sólo para la Argentina es raro; la mayoría de los países está preocupada por la inflación. Pero para los japoneses es al revés. La deflación es una baja sostenida y general en los precios, y el problema que esto trae es que la gente no consume.
Obviamente, como los precios bajan con el tiempo, el que espera y atesora después puede comprar más barato. Entonces, la falta de consumo y el exceso de ahorro llevan al estancamiento, porque la demanda no es suficiente.
P.: ¿Y cuál es ahora la situación?
C.W.: De un año para acá vemos un punto de inflexión. La economía japonesa finalmente escapó de la trampa, y hay reservas inmensas de dinero, todo el consumo demorado por años, esperando volcarse al mercado. Eso convierte a Japón en un país altamente atractivo y con grandes perspectivas de crecimiento.
Nick Duncan: De hecho, el crecimiento ya se está viendo en los precios de los inmuebles, en la expansión de los préstamos bancarios y en la suba en los mercados financieros. También, en la expansión de la construcción en Tokio, en Osaka.
P.: ¿Cuáles son los sectores que se verán más beneficiados?
N.D.: Confiamos principalmente en las industrias de máquinas y herramientas. Por años, y ante la mala situación económica, las empresas se negaron a invertir, por lo que su maquinaria está anticuada y necesita ser cambiada para mantener la competitividad. La demanda en ese rubro será alta. También confiamos en las grandes empresas globales japonesas, como Sony, Toyota, que son marcas con muy buena imagen y que seguirán progresando impulsadas por la demanda mundial.
P.: Japón es una economía industrial que no posee los recursos naturales necesarios para sostener su propio crecimiento. ¿Es posible que los altos precios actuales de los commodities que necesita importar atenten contra la recuperación?
N.D.: El uso de la energía cambió dramáticamente en ese país, y hoy es uno de los más eficientes en consumo de petróleo. Los empresarios japoneses tienen mucha conciencia de esa debilidad y están constantemente preocupados por los ahorros de energía, están a la vanguardia al respecto. Obviamente, un escenario de 100 dólares el barril afectaría, como afectaría también al mundo, pero Japón es el mejor preparado para recibir el impacto.
C.W.: Igualmente, los analistas londinenses imaginan más un escenario a la baja que mayores subas en el precio del petróleo.
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