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29 de agosto 2007 - 00:00

"La crisis inmobiliaria se profundiza. Los precios de las viviendas están cayendo"

Son días de alta tensión en mercados. Igualmente el experto en temas financieros que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko -el personaje central de la película «Wall Street»- se hizo de media hora para dar su siempre esperada opinión de cuanto está sucediendo en la plaza. «Las noticias no son muy alentadoras. La crisis inmobiliaria se profundiza. Los precios de las viviendas están cayendo, lo que no ocurría desde 1991. El escuadrón de la Fed no prepara ningún rescate», señala.

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Gordon Gekko
PERIODISTA: ¿Qué estará pensando la Fed? Hasta el 7 de agosto, según las minutas de la última reunión, la inflación era prioridad absoluta. Esa posición cambió. No hay dudas. La pregunta es cuánto...

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Gordon Gekko: Corrió mucha agua bajo el puente. De hecho, el 16 de agosto hubo que intercalar una reunión de emergencia. Una videoconferencia. Aun así, ya en las minutas se contemplaba que un deterioro en las condiciones financieras podía exigir una respuesta de política...

P.: Y no fue una, sino dos.

G.G.: La primera, la inyección masiva de liquidez vía operaciones de mercado abierto. La segunda, una semana después, el cambio de rol de la ventanilla de descuento y la reducción del costo de la asistencia primaria en medio punto.

P.:¿La tercera será la vencida? ¿Se decidirá la Fed a tocar la tasa de fed funds?

G.G.: Dudo de que los corra la prisa. En todo caso, Bernanke hablará este viernes en Jackson Hole...

P.: No pienso que abra el juego...

G.G.: Yo tampoco. Pero será interesante escucharlo. Después de todo, no ha dicho una sola palabra desde que comenzó el jaleo.

P.: ¿Cómo tomar ese silencio?

G.G.: Es todo un símbolo. No sólo subraya que hay una conducción distinta. Como lo sugiere también la reticencia a modificar las tasas de fed funds, parece haber un mensaje a los mercados; yo diría que deben esperar menos de la Fed y hacer mejor sus propios deberes...

P.: ¿Cómo cree que la Fed estará viendo el panorama después de su doble intervención?

G.G.: La situación no es normal. Pero se está normalizando. El banco central se mantiene muy pendiente de los problemas y las necesidades del sistema a nivel micro. Intervino aun más pero en un plano menos visible. Relajó, en forma temporaria, las restricciones que impedían a sus depositarios tomar redescuentos para canalizarlos a compañías afiliadas. En este caso, Citibank y Bank of America pudieron volcar esos recursos a sus unidades de corretaje (brokers) y, uno entiende, asistir a clientes con posiciones ilíquidas. Esto se hizo por escrito, por carta. Pero hay un cúmulo de informaciones -sobre todo con respecto a los activos susceptibles de garantizar redescuentos- que se maneja en forma oral con la mesa de operaciones de la Fed de Nueva York...

P.: La preocupación, en estas circunstancias, suele ser que no haya un herido grave que transforme una turbulencia pasajera en un accidente de riesgo sistémico. Como ocurrió con Long Term Capital en 1998. Por no retroceder al caso Continental Illinois, uno de los diez bancos líderes de su época en EE.UU., al que el Tesoro tuvo que rescatar en 1982...

G.G.: Hay un rastrillaje más severo que de costumbre. Incluyendo un intenso intercambio internacional. Los reguladores han doblemente chequeado la exposición crediticia buscando componentes explosivos. Pero como la munición gruesa se mantiene en vehículos remotos de inversión, fuera de balance, el mejor filtro es el paso del tiempo. Hay que dejar que corra para estar más seguros.

P.: Por ahora no ha aparecido nada extraño.

G.G.: En Alemania, hubo que rescatar al banco Sachsen LB. Como sucedió con otro colega teutón -IKB- lo volcó la apuesta al «subprime» norteamericano matizada con altísimo apalancamiento. En esencia, eso ha sido todo.

P.: En China se supo que dos de los cuatro grandes bancos acarrean exposición al crédito «subprime» por 11 mil millones de dólares...

G.G.: Bank of China, por sí solo, reconoció 9.700 millones de dólares. La ventaja es que son bancos controlados por el Estado (como también lo eran los alemanes afectados). Es una situación estable. Todo el mundo sabe quién pagará la cuenta.

P.: ¿Y en EE.UU.?

G.G.:
Alguien se apretó los dedos la semana pasada y tuvo que recurrir a la asistencia secundaria de la ventanilla de descuento. Esta línea se habilita con una penalidad (la tasa básica es 6,25%) y se reserva para casos más delicados. No era mucho dinero. En numerales, apenas 85 millones de dólares. Y al jueves último, ya se había cancelado. Pero hacía varios años que la línea no registraba movimiento.

P.: ¿Cómo interpreta la reacción de las Bolsas? Muy vibrantes la semana pasada y hoy (por ayer) embarcadas de nuevo en una caída vertical...

G.G.: Las noticias no son muy alentadoras. La crisis inmobiliaria se profundiza. Los precios de las viviendas a nivel nacional están cayendo -3,2% en el último año según el índice Case Shiller-, lo que no ocurría desde 1991. El escuadrón de la Fed no prepara ningún rescate...

P.: Tenía entendido que, en términos nominales, los precios no habían retroce-dido nunca desde la Gran Depresión. Sí a nivel regional, pero no el promedio nacional...

G.G.: Si toma la base de OFHEO -que es el regulador de las agencias hipotecarias-efectivamente es así. No registra caídas en 1991. No se sorprenda, sin embargo, si éstas aparecen en su próxima lectura (que se conocerá el jueves). En la medida que el crédito hipotecario se estrangula, es obvio que la presión aumenta. Hoy vender una casa demora, en promedio, nueve meses. Es literalmente un parto. Si usted está apurado, tendrá que ceder y mucho en sus pretensiones de precio...

P.: ¿En qué medida la Fed va a pasar por alto este agravamiento? Siempre se acotó que los riesgos en el pronóstico de crecimiento estaban vinculados a una crisis inmobiliaria más profunda que lo estimado...

G.G.: La Fed dejó de subir las tasas de interés para amortiguar el impacto de la recesión inmobiliaria sobre la economía real. La construcción residencial detrajo un punto del crecimiento a lo largo de cuatro trimestres consecutivos pero, de abril a junio, la merma se redujo a la mitad. En ese sentido, el problema se achicó. Lo que aumentó de tamaño es la crisis crediticia. Eso está fuera de discusión. Y la Fed no permaneció indiferente. Pienso que en la próxima reunión -el 18 de setiembre-habrá motivos sobrados para bajar un cuarto de punto la tasa de fed funds, pero no veo ninguna voluntad de mandar toda la caballería al galope...

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