La pequeña reevaluación del yuan anunciada por Pekín en julio en una primera fase no tomó por sorpresa a los mercados, que demostraron que la noticia era largamente esperada y que, al contrario, 2,1% de reevaluación estaba muy por debajo de las expectativas y de los deseos de muchos políticos norteamericanos. Este 2,1% ha ocasionado inseguridad en los compradores de dólares, que desde entonces tienen que asumir que China estaría comprando menos divisas, favoreciendo a las otras monedas de su nueva canasta de paridad, que no sorprendería que incluyera también algunos commodities y en particular el oro.
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