3 de octubre 2026 - 00:00

Brasil va a las urnas: los escenarios económicos que abre la elección y su impacto en Argentina

La definición presidencial en Brasil pondrá en juego dos ritmos distintos de ajuste fiscal, con efectos sobre la actividad, las tasas y el real. Para la Argentina, la clave estará en cómo esas variables se trasladen al comercio bilateral, la competitividad industrial y las inversiones.

Brasil llega a las urnas con una economía que pierde impulso y dos caminos distintos para ordenar las cuentas públicas, con efectos directos sobre la Argentina.

Brasil llega a las urnas con una economía que pierde impulso y dos caminos distintos para ordenar las cuentas públicas, con efectos directos sobre la Argentina.

Brasil irá a las urnas este domingo 4 de octubre para celebrar la primera vuelta de las elecciones presidenciales, mientras que, si ningún candidato alcanza los votos necesarios para imponerse, el balotaje se realizará el 25 del mismo mes, cuando quedará definido quién ocupará la Presidencia por los próximos 4 años.

Las principales encuestas muestran hasta el momento que Lula da Silva llega a la primera vuelta con ventaja sobre Flávio Bolsonaro, con una propuesta económica orientada a una consolidación fiscal más gradual, con mayor sostén del gasto social y de la inversión pública, aunque la diferencia electoral se reduce cuando la disputa se proyecta a un eventual balotaje.

En ese sentido, el último relevamiento de Datafolha, una de las encuestadoras más valoradas de Brasil, ubica al actual mandatario con 42% frente a 38% sobre el total de votos y con 45% contra 40% sin contar blancos ni nulos.

Sin embargo, cuando la medición se traslada a una segunda vuelta, la distancia frente a Flávio Bolsonaro, que propone acelerar el ajuste, contener el gasto y avanzar con privatizaciones, se achica a 48% contra 45%, dentro del margen de error.

A su vez, Quaest, otra consultora de referencia en el mercado brasileño, refleja una tendencia similar, ya que Lula obtiene 39% frente al 34% de Flávio en primera vuelta, mientras que en un escenario de balotaje ambos alcanzan 42%.

En ese escenario, la elección brasileña también tiene consecuencias directas para la Argentina, porque no solo definirá al próximo presidente, sino también el rumbo de una economía estrechamente vinculada con la actividad local.

Así, las diferencias entre ambos candidatos pueden traducirse en distintos escenarios para, por ejemplo, el crecimiento de Brasil, las tasas de interés y la cotización del real, variables con impacto sobre el comercio bilateral y la competitividad argentina.

Federico Vaccarezza, especialista en economía internacional y relaciones Brasil-Argentina advierte que “lo que decidan en Brasilia y San Pablo tiene implicancias directas para Buenos Aires” y que, en un contexto de mayor fragilidad local, “lo último que necesita la economía argentina es un frenazo de la economía brasileña”.

¿Cómo llega la economía de Brasil a la primera vuelta?

Crecimiento

Brasil llega a la elección con una economía todavía en expansión, aunque con señales cada vez más claras de moderación. El PBI avanzó 0,5% trimestral y 2% interanual en el segundo trimestre, mientras que el IBC-Br, un indicador mensual del Banco Central de Brasil que funciona como termómetro de la actividad económica, retrocedió en junio y julio, una señal de desaceleración frente al mayor dinamismo observado al comienzo del año.

De cara a 2027, Gustavo Pérego, director de ABECEB, anticipó que “en cualquiera de los dos casos, la economía brasileña se enfriará”, aunque la magnitud de esa desaceleración dependerá del resultado electoral. Con Lula, el ajuste sería más gradual y permitiría sostener mejor la demanda, mientras que con Flávio Bolsonaro el enfriamiento sería mayor durante el primer año, aunque podría abrir una recuperación más rápida si el programa consigue respaldo político.

En esa misma línea, Joao Alfredo Nyegray, especialista en negocios internacionales de la Pontificia Universidad Católica de Paraná en Brasil, sostuvo que bajo Lula la continuidad de las transferencias y de la inversión pública podría favorecer la actividad en el corto plazo, aunque ese impulso encontraría límites si la economía opera con poca capacidad ociosa. Con Flávio, en cambio, una corrección más rápida del gasto implicaría inicialmente una menor expansión de la demanda pública.

A esa diferencia entre ambos escenarios se suma, además, el efecto de las condiciones monetarias actuales. Vaccarezza remarca en este sentido que la política restrictiva del Banco Central contribuye a contener la inflación, pero al mismo tiempo “ralentiza el crecimiento”.

Tasas, inflación y real

La desaceleración convive, justamente, con condiciones monetarias todavía restrictivas. La tasas de referencia de política monetaria, la Selic, se ubica en 13,75%, mientras que el índice oficial de precios al consumidor (IPCA) acumuló 4,22% interanual en agosto y su medición adelantada, el IPCA-15, llegó a 4,47% en septiembre.

Para Vaccarezza, esa brecha entre tasas e inflación mantiene atractivo el carry trade y ayuda a sostener los flujos de capital, aunque también encarece el financiamiento y enfría la actividad.

Brasil llega a las urnas con una Selic todavía elevada y una inflación que se mantiene por encima de la meta.

Brasil llega a las urnas con una Selic todavía elevada y una inflación que se mantiene por encima de la meta.

Hacia adelante, ABECEB proyecta para fines de 2027 una inflación del 4%, una Selic del 11,75% y un real cercano a R$5,23 por dólar. Sin embargo, Pérego advierte que ese sendero dependerá de la credibilidad fiscal del próximo gobierno. Una continuidad de Lula sin señales convincentes podría presionar al real y limitar la baja de tasas, mientras que con Flávio, un programa creíble podría generar inicialmente el efecto contrario.

Aun así, Nyegray advierte que la relación no es automática. La evolución del real también dependerá del riesgo fiscal, los flujos de capitales, la política monetaria estadounidense, las materias primas y el contexto internacional. Por eso, la elección puede modificar las expectativas, pero no determina por sí sola la trayectoria cambiaria.

Política fiscal y monetaria: ¿qué propone cada uno?

Es precisamente en el frente fiscal donde aparece la principal diferencia entre ambos escenarios. Según Nyegray, Lula buscaría una consolidación gradual, preservando programas sociales e inversión pública y apoyándose más en mayores ingresos y en la revisión de beneficios tributarios. El riesgo es que ese camino alivie las cuentas sin resolver el crecimiento estructural del gasto.

Flávio, en cambio, propone una regla fiscal vinculada a la deuda/PBI, mayores restricciones a las erogaciones, privatizaciones y una reducción de la estructura estatal. Sin embargo, Nyegray advierte que ese ajuste solo sería sostenible si también alcanza a los gastos obligatorios, los subsidios y los privilegios, y si logra respaldo parlamentario.

Así, la elección no enfrenta dos modelos completamente opuestos, sino dos velocidades y mecanismos distintos de consolidación fiscal. En ambos casos, el resultado dependerá menos de las promesas que de la capacidad de transformar esas propuestas en medidas efectivas.

El dilema para la Argentina

Para la Argentina, más que la identidad del próximo presidente brasileño, el impacto estará determinado por la evolución de dos variables centrales, el nivel de actividad y el tipo de cambio real bilateral. En ese sentido, Vaccarezza señala que “el dilema para la Argentina está en si Brasil crece o no y si devalúa o no”.

La dinámica del primero de esos canales pasa por la demanda brasileña. Cuando la actividad se desacelera, también se reduce la capacidad de compra de productos argentinos, con un impacto especialmente visible en los sectores más integrados a la economía vecina. Vaccarezza señala en este sentido, entre otros, a los automóviles, el acero y el trigo.

El comercio de pick-ups concentra uno de los principales canales de transmisión del real sobre la relación bilateral

El comercio de pick-ups concentra uno de los principales canales de transmisión del real sobre la relación bilateral

A ese efecto se suma el frente cambiario. Al respecto, Pérego remarcó que el tipo de cambio real bilateral será una de las variables más sensibles para la economía local, ya que un real más débil abarata los automóviles y otros bienes industriales brasileños y encarece relativamente las pick-ups argentinas en su principal mercado externo. En cambio, una apreciación de la moneda brasileña mejora la competitividad relativa de la producción argentina.

Sin embargo, ambos canales pueden moverse en direcciones opuestas. Un Brasil con mayor demanda puede favorecer las exportaciones argentinas aun con un real menos conveniente, mientras que una moneda brasileña más fuerte puede mejorar la competitividad local pero aportar poco si la actividad pierde dinamismo y disminuye el volumen de compras.

Para las empresas argentinas, entonces, la elección brasileña abre menos un escenario binario que una combinación de riesgos. Vaccarezza sintetiza ese seguimiento en dos indicadores: “real + crecimiento”. La evolución conjunta de ambos determinará buena parte del impacto sobre exportaciones, competitividad industrial e ingresos externos argentinos.

¿Qué podría cambiar en la relación entre Argentina y Brasil?

Comercio e inversiones

En el plano económico, el resultado electoral podría modificar algunas reglas y prioridades, aunque difícilmente altere la fuerte interdependencia productiva que existe entre ambos países. En ese marco, Nyegray considera que las diferencias podrían aparecer sobre todo en la eliminación de barreras, la simplificación aduanera y la negociación de acuerdos sectoriales, con efectos directos sobre los sectores más integrados.

Entre ellos, la industria automotriz ocupa un lugar central. Pérego recordó que el complejo explica cerca del 40% del intercambio bilateral, por lo que una eventual revisión de las reglas comerciales tendría un impacto significativo sobre ambos mercados. Además, el próximo gobierno deberá definir qué ocurrirá después de julio de 2029, cuando el ACE 14 prevé avanzar hacia el libre comercio pleno.

Mientras Lula tendería a preservar un esquema más administrado, Flávio podría mostrarse más receptivo a una apertura que aumentaría la competencia y dejaría más expuesto al autopartismo argentino.

En materia de inversiones, en cambio, el resultado electoral tendría un efecto más limitado. Tanto Nyegray como Pérego coinciden en que las empresas brasileñas seguirán evaluando principalmente las condiciones locales, entre ellas la estabilidad cambiaria, el acceso al mercado de cambios, los incentivos y la seguridad contractual. Por eso, una mayor afinidad política podría facilitar proyectos en energía, gas, logística e infraestructura, aunque no reemplazaría las condiciones económicas necesarias para que esas inversiones se concreten.

Una eventual victoria de Flávio Bolsonaro acercaría políticamente a Brasilia y la Casa Rosada

Una eventual victoria de Flávio Bolsonaro acercaría políticamente a Brasilia y la Casa Rosada

Política y cooperación

Las diferencias son más claras en el plano político. Con Lula, Pérego espera que continúe una relación presidencial distante con Javier Milei y una agenda canalizada principalmente por equipos técnicos. Con Flávio, habría mayor afinidad ideológica y coincidencias en apertura económica y alineamiento con Estados Unidos.

Sin embargo, esa cercanía no garantiza mayores beneficios económicos. Nyegray advirtió al respecto que la afinidad política no asegura una expansión del comercio, del mismo modo que las divergencias tampoco eliminan la integración productiva.

En este sentido, el Mercosur será uno de los principales puntos de contraste. Flávio podría acompañar una mayor flexibilización del bloque, en línea con la posición argentina, mientras que Lula tendería a preservar las negociaciones conjuntas y los instrumentos de política industrial. Esa mayor sintonía entre Milei y Flávio incluso podría generar costos para algunos sectores locales, ya que una erosión del Arancel Externo Común reduciría preferencias que hoy favorecen, por ejemplo, a las pick-ups argentinas en Brasil.

También podría cambiar la relación con Washington. Con Flávio habría más margen para una agenda conjunta con Estados Unidos, aunque también podría crecer la competencia por preferencias comerciales. Con Lula, la cooperación seguiría más concentrada en mecanismos técnicos y regionales.

Así, la elección puede modificar el tono político, la estrategia comercial y la agenda del Mercosur, pero no la lógica central del vínculo, que seguirá dependiendo de la integración productiva y de las condiciones económicas de ambos países.

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