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21 de julio 2026 - 15:06

Los desafíos de la infraestructura argentina en tiempos de cambio

Existe una necesidad de encarar más y mejores proyectos en el país. América Latina registra un importante déficit en la materia.

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Se necesitan más y mejores proyectos de infraestructura. 

Depositphotos

Las cosechas récord del campo, el crecimiento exponencial de Vaca Muerta y los proyectos anunciados en materia minera vuelven a traer al centro del debate la necesidad de encarar más y mejores proyectos de infraestructura en Argentina, para que todo este incremento en la producción tenga canales adecuados de evacuación, para que el transporte de mercaderías y personas asociadas a estas industrias sea más fluido y para incrementar las exportaciones.

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La necesidad de mejorar la infraestructura abarca áreas tan variadas como la infraestructura vial, ferroviaria, energética y logística, que además deben tener como norte hacer más sustentable las sociedades y las poblaciones involucradas en estos megaproyectos. América Latina registra un importante déficit en materia de infraestructura.

Un informe de 2024 de la Corporación Andina de Fomento (CAF) señala que la región de América Latina y el Caribe necesita invertir más de u$s2.220.736 millones en los sectores de agua y saneamiento, energía, transporte y telecomunicaciones para expandir y mantener la infraestructura necesaria para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

De ese total, el 59% deberá destinarse a inversiones para infraestructura nueva y un 41% a inversiones de mantenimiento y reposición de activos que llegan al final de su vida útil.

América Latina registra un importante déficit en materia de infraestructura.

En otras palabras, la región deberá invertir al menos un 3,12% de su PBI cada año y, según el índice de integración de infraestructura y conectividad, existe un rezago del 19,4% respecto a Europa, la región más integrada del mundo; del 7% respecto a Asia; y 5,4% respecto al promedio mundial; superando solo a África.

La falta de infraestructura genera en un país menor crecimiento económico, menor productividad, problemas para exportar mercaderías, desigualdad territorial y una suba en costos logísticos y energéticos.

En materia de infraestructura vial, por ejemplo, Argentina tiene una red muy extendida, pero esta red nunca estuvo pensada para un nivel de integración como el que necesitan hoy grandes proyectos de minería o de Oil & Gas.

El desafío es integrar corredores que fueron pensados para otro esquema productivo, apuntando a refuncionalizar la infraestructura existente para adaptarla a las necesidades de producción y de logística del transporte de lo producido por el campo, la minería y el sector de hidrocarburos.

En este sentido se observa que comienza a haber una integración entre el sector público y el privado, donde el Estado debe conservar su rol de regulador, e incentivar la sinergia entre privados dentro de una misma industria.

Es lo que ocurre actualmente en Vaca Muerta, donde el trabajo mancomunado del sector estatal y el sector privado permitió la creación de un fideicomiso para encarar obras viales trascendentes que estaban pendientes hace mucho tiempo.

Desde AC&A hemos desarrollado muchos proyectos en todo el mundo de planificación de infraestructura, y en el último tiempo creció nuestro trabajo en Argentina porque hay un movimiento en estos sectores productivos que permiten aplicar prácticas internacionales que ya fueron exitosas en otros lugares.

En este contexto, el Estado tiene que jugar ese rol de regulador, entendiendo la dinámica de los sectores económicos, fijando prioridades e impulsando la sinergia de los privados.

El desafío es buscar ese punto intermedio donde el Estado regula y genera una programación ordenada, lo que luego genera previsibilidad e inversiones a largo plazo del sector privado.

Hay muchos recursos que deben ser reconfigurados, y esta cadena virtuosa de inversiones va a generar que todas las empresas de ingeniería ganen magnitud y puedan equipararse a los niveles internacionales.

Es momento también de encontrar nuevos esquemas de contratación, más modernos y ágiles que permitan desarrollar planes de financiación a largo plazo, en una dinámica donde el sector privado interactúe entre sí, y donde se logren proyectos con menos riesgo, más bancarizables y que se adapten a las exigencias en este sentido que tienen los organismos multilaterales que financian este tipo de iniciativas.

Un buen ejemplo a seguir es lo que ocurrió recientemente en Vaca Muerta con el llamado “Anillo de Añelo”, una obra clave para aliviar el tránsito en la zona y donde se logró avanzar con un fideicomiso donde el Estado y los privados se pusieron de acuerdo en cómo financiar este emprendimiento, y donde desde AC&A también aportamos nuestro expertise nacional e internacional.

Participamos como empresa en la reconstrucción de Haiti, en la ciudad de Buenos Aires fuimos parte en la planificación de la red de subterráneos y del Paseo del Bajo y en otros países de América Latina, como Bolivia, Uruguay, República Dominicana, entre muchos otros, hemos construido puentes, rutas, vías férreas y soluciones de movilidad en ciudades y pueblos.

Por la magnitud de estas obras, en muchas ocasiones es imprescindible la financiación que pueden aportar los organismos o instituciones financieras multilaterales: comprender el mecanismo para poder calificar a esos créditos y hacer que fluyan hacia la Argentina puede destrabar muchas iniciativas en materia de infraestructura.

Desde AC&A hemos interactuado con los principales organismos multilaterales de crédito e instituciones de fomento al desarrollo (CAF, Banco Mundial, Unión Europea), entre otros, quienes tienen mecanismos de otorgamiento de líneas de crédito de largo alcance, que son las que permiten encarar obras de magnitud.

Este esfuerzo por mejorar la infraestructura argentina involucra tanto al gobierno nacional, como así los provinciales y municipales. Mientras el gobierno federal suele en todos los países encarar las trazas centrales en materia vial o ferroviaria, los gobiernos provinciales comienzan a encarar en Argentina el camino para generar la infraestructura que una distintos puntos interprovinciales.

Esta sinergia entre el sector público y el privado en Argentina ya se empieza a materializar en varias iniciativas de infraestructura, que ahora deberán pasar a la fase de buscar el financiamiento adecuado para convertirse en las obras que el país necesita.

CEO de AC&A

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